Por Víctor Hugo Lizama Morales

En nuestra estancia en Campeche acompañando a una familia de suizos, pasamos por el mercado de este patrimonio de la humanidad y una persona ofrecía corteza de tepezcohuite. Eso nos hizo pensar en la erupción del volcán Chichonal, Chiapas, en 1982, también en la explosión de gas en San Juan Ixhuatepec, Estado de México, en 1984, el terremoto de México, en 1985 y de un accidente aéreo ocurrido entre la Ciudad de México y la de Toluca, Estado de México, en 1986. Estos tristes sucesos y varios programas de publicidad de televisión, creó un gran interés por las propiedades medicinales de la corteza del “tepezcohuite”. Las autoridades recurrieron entonces al tepezcohuite para tratar las quemaduras, por consejo del Dr. León Roque, quien había crecido en Chiapas y conocía sus propiedades y uso tradicional. El así llamado ‘árbol de la piel’ o tepezcohuite (Mimosa tenuiflora), es un árbol espinoso muy difundido, se localiza en México (estados de Oaxaca y Chiapas), Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Colombia, Venezuela y Brasil.. La corteza tostada del tepezcohuite ha sido utilizada por los mayas para el tratamiento de las lesiones cutáneas, y en esa región todavía sigue siendo empleada por su particular eficacia en el tratamiento de quemaduras. En el caso de quemaduras de segundo y tercer grado, detiene de inmediato el dolor y cicatriza sin dejar huella.

Los taninos de tepezcohuite, tienen un efecto astringente y por ello detiene o reduce en gran medida el sangrado de heridas, favoreciendo su cicatrización y reduciendo el riesgo de infección.

Entre los minerales presentes en los preparados del tepezcohuite destacan cobre, manganeso, zinc, hierro y magnesio, los cuales tiene un papel destacado en la regeneración celular. El tepezcohuite tiene una gran capacidad anti-bacteriana y es un potente fungicida. Este producto del mundo maya, se consigue en Casa 14 (Calle 60 x 59 y 61 centro de Mérida) en presentación de polvo en frasco. Mi correo es: [email protected]