Mérida, Yucatán.- Un experto del Centro de investigación Científica de Yucatán (CICY) llamó a conservar los matorrales de la duna costera y los manglares para atenuar los efectos devastadores de los huracanes como recién ocurrió con el paso de “Harvey” en Texas y Lousiana, Estados Unidos.

Fernando Tun Dzul, responsable del laboratorio de la Unidad de Recursos Naturales del CICY, advirtió que la destrucción de los matorrales de duna costera y el mangle fortalecen los efectos destructivos de los vientos y las olas cuando las tormentas o fuertes vientos de los huracanes entran a las costas,

Explicó que la vegetación de las dunas ayuda a fijar la arena y evitar que haya mucho movimiento a causa de vientos y mareas, de ahí que es prioritaria su conservación, así como de las zonas pioneras (pastos, hierbas y arbustos) que constituyen un dique ante los fuertes vientos. La eliminación de estas barreras naturales propicia mayores daños, dijo.

Advirtió que las afectaciones de huracanes se han intensificado después de “Gilberto” en 1988, pues los fenómenos posteriores generalmente alcanzaron la categoría tres con efectos destructivos, sobre todo en las zonas turísticas porque no tienen la protección de la duna costera y el manglar.

El maestro Tun Dzul también habló del caso de Progreso, donde ya se puede apreciar la disminución de playa debido a la erosión; indicó que incluso en algunas zonas ya se puede ver la cimentación de las casas que están a la orilla de la playa.

“Esto pasa cuando no se respeta la línea de costa y se construye sobre la duna costera por lo que la arena ya no se fija”, aseguró.

En ese sentido, los arrecifes y manglares también aminoran daños de los vientos y oleaje durante las tormentas o huracanes, con posibilidades de recuperación natural cuando presentan afectación.

Lo anterior es contrario a lo que sucede cuando dichos sitios naturales son destruidos por la acción humana para la construcción de infraestructura hotelera, como ha ocurrido en diversos puntos del Caribe. En ese caso, los daños son casi irreversibles, sentenció.

“Siempre que se construye en la línea de costa se está vulnerando la parte interna de tierra adentro y el impacto ya no es en el manglar sino en zonas más bajas, zonas de selva baja o mediana que también se han disminuido por el uso de las comunidades en actividades agrícolas, que tampoco ayudan a mitigar los huracanes”, expuso.

(Foto: archivo)

(Jesús Mejía)