Por Víctor Hugo Lizama Morales

Es verdaderamente alarmante la cantidad de gente en estas últimas semanas que padecen de las molestias que causa la conjuntivitis. La conjuntiva es una membrana muy delicada transparente que cubre la parte blanca de nuestros ojos y parte del interior de los párpados. Esta membrana al ser afectada causa hinchazón, picazón, ardor, lagrimeo y enrojecimiento. Las razones de este padecimiento pueden ser de carácter viral o por infección bacteriana, por alergia, por alguna sustancia que irrite la conjuntiva o por las gotas o productos usados para los lentes de contacto. La conjuntivitis infecciosa puede no ser tan grave, más sin embargo, la conjuntivitis bacteriana requiere de un tratamiento con gotas o ungüentos antibióticos. Buenamente en nuestra tierra existe una especie de abejas que producen un remedio con propiedades muy bondadosas llamada la miel melipona. Estas abejas tienen la particularidad de carecer de aguijón y la miel que producen tiene un sabor y propiedades especiales porque las abejas usan el néctar de plantas diferentes a las abejas europeas y agregan jalea real a la miel durante el proceso de elaboración del alimento de las crías. De acuerdo al apicultor Miguel Oxte, oriundo de Hunucmá, unas de las flores favoritas de estas singulares abejas son las de la planta de chile habanero y del dzidzilché. Tiene muchos usos medicinales y es muy recomendada como tratamiento natural para la cura y alivio de enfermedades oculares, precisamente como la conjuntivitis infecciosa o traumática y heridas o úlceras oculares. En estos tratamientos se emplea colocando una gota en cada uno de los ojos. Realmente produce ardor y una manera de evitar esto es diluir la miel melipona con agua hervida, mezclando un cincuenta por ciento de cada componente. Obviamente haciendo esta mezcla necesitamos aplicar de dos a cuatro veces al día este tratamiento. Poco a poco es aconsejable disminuir el agua pues así sus beneficios son más eficaces. Este producto fue aprovechado por los mayas antiguos y tan importante era que existía una divinidad llamada Ah Mucen Cab, considerada como protector de los apicultores. Casa 14 (calle 60 x 59 y 61 centro de Mérida) cuenta con esta miel en aplicadores en forma de gotero.

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