Por: Ernesto Arévalo Galindo

¡Uf!

En México es típico. Típico que en los tiempos electorales, los temas de impartición de justicia pronta y expedita sean atendidos, como debieran ser desde un principio, por las autoridades competentes. Por supuesto para favorecer a un candidato, para favorecer a un partido político o para favorecer a un sistema de gobierno. La imparcialidad, también es un asunto político-electoral, aunque si se llega a concretar será algo justo. Para la sociedad agraviada.

El amparo promovido por Rosa Yolanda Angulo Castilla, mejor conocida como “doña Chachi” en la Isla de Cozumel, quedó sin efecto; motivo por el cual, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción en Quintana Roo puede actuar en consecuencia para lograr la detención, por elementos de la Policía Ministerial de la Fiscalía General del Estado, de la madre del exgobernador Roberto Borge Angulo, mejor conocido como “Beto” en la Isla de Cozumel.

Si “doña Chachi” llega a pisar la cárcel será un antecedente histórico para Quintana Roo y ejemplo para México, en el sentido de que la madre de un exmandatario paga las consecuencias por su corrupto ejercicio público. Igualmente, la situación jurídica podría ser una estrategia de presión para que familiares, amigos y colaboradores de “Beto”, regresen lo que literalmente se robaron.

¡La política! Roberto Borge llegó a ser candidato a gobernador de Quintana Roo por una conversación, no por un análisis debidamente establecido sobre los perfiles y las trayectorias de los aspirantes. Por supuesto que eligieron al peor, pero con premeditación, alevosía y ventaja, porque seleccionaron a una persona sin carácter e inexperta. ¡Manipulable!

“Beto” nunca supo gobernarse a sí mismo, por ende, nunca supo gobernar a la sociedad. Sus acciones y sus hechobs fueron aprovechados por funcionarios públicos y trabajadores, quienes ante el desorden “oficial” sacaron ventaja para tomar lo que no les correspondía. Desde dinero hasta recursos materiales. Si el de arriba robaba: ¿por qué el de abajo no debería hacerlo?
Quintana Roo es un Estado muy dañado.

¡Efectos!

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(Foto: archivo)