Por: Ernesto Arévalo Galindo

¡Bah!

El municipio de Cozumel no cuenta ni contará con el apoyo del futuro diputado federal, porque ninguno de los tres candidatos está comprometido con la sociedad. Solamente son ellos, por supuesto respondiendo a supremos intereses, a cambio del jugoso salario, prestaciones y diezmos que recibirán por calentar con su trasero una silla de la Cámara de Diputados y por levantar el dedo al momento de las aprobaciones.

Miguel Ramón Martín Azueta, de la coalición “Por Quintana Roo al Frente”, es favorito para ganar las elecciones a pesar de su pasado turbio como político y empresario, mismo que lo obligó abandonar Quintana Roo durante la administración de Roberto Borge Angulo, volviendo aparecer con el tiempo al lado de Carlos Joaquín González, este último en su etapa como aspirante a la gubernatura del Estado.

Al viejo estilo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Miguel Ramón Martín ha desarrollado su campaña proselitista. Siempre acompañado de lideresas; haciendo ruido, mucho ruido en sus caminatas; dialogando con los ciudadanos, y manteniendo informada a la opinión pública, a través de un trabajo efectivo en materia de comunicación social.

Leslie Hendricks Rubio, de la coalición “Todos por México”, es una persona del Sistema. Del viejo PRI. Como su padre: el exgobernador Joaquín Hendricks Díaz. Vienen a mi memoria algunos malos recuerdos durante su gestión: sus ausencias del Estado inclusive ante la amenaza de un huracán, sus presuntos líos maritales abordados en el ámbito nacional y la poca o nada obra de gobierno. Ahora, su hija, busca preservar la vigencia familiar en los poderes político y económico. Imaginación o intuición, pero su rostro denota indiferencia ante los demás.

Adriana Teissier Zavala, de la coalición “Juntos Haremos Historia”, no ha hecho campaña política; salvo, algunas apariciones en medios de comunicación electrónicos para hablar bien de Andrés Manuel López Obrador, porque dependerá de la influencia del tabasqueño para poder llegar a la Cámara de Diputados y alejarse de la chusma.

Los tres son muestra del bajo mundo de la política. Sin respeto al prójimo.

¡Ninguno!

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