Mérida, Yucatán.- En el país en promedio son asesinadas 10 mujeres cada día, con extremos que se presentan normales como lo ocurrido a las familias de estadounidenses en Chihuahua, lo que refleja un Estado mexicano en rezago en la atención de este problema, opinó la experta de la UNAM, Gloria Ramírez Hernández.

La también integrante de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw por sus siglas en inglés) advirtió que son de suma gravedad los niveles de violencia, en particular contra mujeres y niños, como resultado de la falta de atención en el tema de seguridad.

El actual gobierno federal no ha cumplido su responsabilidad en proveer garantías a los bienes y personas, lo que es evidente en las acciones del crimen organizado, puntualizó.

La actuación del Estado mexicano ha permitido que cárteles de la droga, la delincuencia organizada, invadan espacios, incluso de convivencia, para el ejercicio de la violencia sin límites, recalcó en visita reciente a Mérida.

La investigadora expresó su pesimismo sobre las expectativas de atención y solución de la violencia en el país, al valorar que no forma parte de la agenda prioritaria del gobierno federal, como se ha demostrado.

A modo de ejemplo, citó que la Secretaría de Educación Pública carece de protocolos de atención a la violencia de género en las escuelas y en la enseñanza.

En general se carece de una política articulada y sistemática en materia de prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia de género en las instituciones educativas, sostuvo.

En el caso de Yucatán reconoció que persisten con frecuencia violencia intrafamiliar y de género que se refleja en adolescentes embazadas, suicidios y agresiones de género en todo el estado.

No podemos hablar de una ciudad auténticamente ni armoniosa ni pacífica mientras persista la violencia contra las mujeres y en el núcleo familiar, subrayó.

La especialista propuso que cualquier asesinato de mujer tiene que ser tipificado como feminicidio y no sólo en razón de parentesco familiar o conyugal, y provocar que se disparen los protocolos de alerta de género.

Ramírez Hernández exhibió que a los gobiernos estatales no les conviene que se declare alerta de género porque pondría en evidencie limitaciones y falta de resultados en los trabajos de prevención de la violencia y en la protección de las mujeres y la familia.

Ponderó que los estados y el gobierno federal han sido muy prudentes en las alertas de género, de tal forma que a la fecha sólo en 18 ocasiones se ha declarado, hay cuatro en proceso y en 10 no procedieron por estimar que no existían condiciones para ello, entre ellos Yucatán.

(Jesús Mejía)