Mérida, Yucatán.- Los únicos excesos permitidos durante la Navidad son los de la fe y el amor.

Así lo expone el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega en su mensaje episcopal con motivo del nacimiento de Jesús.

“Esperemos que todos tengamos una celebración Navideña en la que no haya más excesos que los de las muestras de fe y amor, para que vivamos una fiesta verdaderamente cristiana, sin olvidar al festejado, pues celebrando a Cristo, nos festejamos a nosotros mismos dándonos lo que más necesitamos: la presencia de Dios en nuestras vidas”, expuso en su escrito.

“Que Cristo pueda nacer en el fondo de cada corazón, en el seno de cada familia, en toda la sociedad yucateca y mexicana; para que transformando nuestros criterios, ideas, palabras y actitudes, vivamos en la paz, la armonía, la justicia y el amor que el Hijo de Dios vino a sembrar en este mundo”, difundió el religioso.

“A todos mis sacerdotes, diáconos, religiosas y religiosos, seminaristas y laicos, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les deseo una muy feliz Navidad”, compartió monseñor Rodríguez Vega.

El arzobispo citó cómo en el año 1223, cuando Francisco de Asís –que regresaba de Roma con la aprobación de la regla de su nueva orden que le otorgó el Papa Honorio II–, se detuvo en la gruta de Greccio donde pidió a un hombre del lugar que le ayudara a recrear en aquel sitio lo que pasó la noche en que nació el Hijo de Dios en Belén.

La noche de Navidad de ese año –refiere la memoria– habían llegado a la gruta frailes de distintos rumbos, así como hombres y mujeres que se reunieron para contemplar aquella emotiva representación, que fue realizada con personas y animales vivientes.

Ahí nació la costumbre franciscana de recrear el nacimiento de Cristo con figuras de diversos materiales, en el así llamado “nacimiento” o “belén”. Con la evangelización franciscana llegaron a México los nacimientos para formar parte de nuestra expresión religiosa y cultural.

(Foto: archivo)

(LectorMx)