Por Jesús Mejía

Mérida, Yucatán.- Ciudadanos y productores de miel denunciaron la pérdida de apiarios y abejas, además de perjuicios al medio ambiente y la calidad de vida en al menos 20 comunidades de 12 municipios de Yucatán por la contaminación que generan las granjas porcícolas del estado.

Representantes de la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya “To’one Ja’o’on” (Somos Agua) promovieron denuncias ante dependencias federales contra la industria porcícola en general por afectaciones a familias de Kinchil, Maxcanú, Chocholá y nororiente de Mérida.

Las querellas fueron presentadas por los abogados Lourdes Medina Carrillo y Jorge Fernández Mendiburu en las delegaciones en Yucatán de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y Comisión Nacional del Agua (Conagua) y este miércoles lo llevarán a oficinas centrales de esas dependencias en la Ciudad de México.

Matilde Dzib Dzul expuso que la cooperativa de productores de miel en Maxcanú, a 68 kilómetros al surponiente de Mérida, logró después de años de trabajo, esfuerzo colectivo y recursos propios certificar la miel como orgánica; sin embargo, añadió, perdieron ese reconocimiento por la presencia desde 2019 de megagranjas porcinas.

A unos 29 apiarios, informó, les cancelaron la certificación como productores orgánicos, es decir, fueron descalificados tanto por la detección de agroquímicos y partículas de heces fecales detectadas en el dulce, derivadas de la contaminación de los mantos freáticos que generan las granjas de cerdos.

Esta situación ha generado pérdidas por casi 1.5 millones de pesos entre los productores, porque ya no pueden vender la miel al precio justo en el mercado de productos orgánicos, situación que, dijo, se agrava ante la muerte de las abejas, ya que el agua, el aire y la tierra en los alrededores de las granjas está todo afectado.

Refirió que a menos de siete kilómetros de los apiarios se instalaron desde 2019 megagranjas porcinas de la empresa Grupo Porcícola Mexicano Kekén del Grupo Kuo, así como la agroindustria NOVA (fabricante de fertilizantes y abonos), que son causantes de este perjuicio ambiental, puntualizó.

“La contaminación está destruyendo un proceso colectivo comunitario y ancestral construido a lo largo de generaciones. La apicultura para nosotros no es sólo un trabajo, es parte de nuestra identidad como pueblo maya. Nuestra relación con la tierra y con las abejas es nuestra forma de entender la vida y eso no tiene precio”, agregó

Wiberth Nahuatl Puc, vocero de la organización, expuso que la comunidad de Santa María Chí, ubicada al nororiente de Mérida, resiente los estragos tanto en el agua que consumen como las pestes en el medio ambiente debido a la cercanía de la granja Pecuaria Peninsular.

Reveló que junto con abogados han solicitado 12 amparos, de los cuales seis han sido desechados y cuatro han derivado en suspensión definitiva de actividades, pero, recalcó, no se ha hecho nada, es decir, la empresa sigue operando.

El declarante comentó que dicha granja denominada también Santa María es productora en tres niveles: maternidad, destete y engorda de cerdos, los cuales son trasladados a las procesadoras de Kekén.

La abogada Medina Carrillo indicó que las denuncias formales incluyen evidencias tanto de la Unidad de Química de Sisal (UNAM) como de la John Hopkins University con presencia en sus análisis de coliformes totales, Escherichia coli y materiales fecales porcinas en muestras de agua para consumo humano en pozos y acuíferos.

Aseguró que las instancias federales tienen atribuciones legales para intervenir legalmente en las granjas, de las que se calculan operan unas 800 en todo el estado de Yucatán.

En nueve casos la Federación otorgó los Manifiestos de Impacto Ambiental (MIAS) y una cantidad menor gobiernos estatales anteriores.

(LectorMx)