Pisté, Yucatán.- Científicos de Estados Unidos y de México inatalan un equipo de detección de muones en las entrañas de El Castillo de Chichén Itzá con el objetivo de efectuar una “tomografía” de la pirámide maya de 33 metros de altura.

La intervención busca confirmar o descartar la existencia de una segunda subestructura, mucho más pequeña de la hoy conocida, en la cual estaría la tumba de Kukulcán, el dios barbado de Mesoamérica.

El estudio, en el también conocido Templo de Kukulcán, se realizará a lo largo de este año, y los resultados bien se podrían tener en diciembre próximo.

Los especialistas, quienes llegaron el miércoles a la zona arqueológica, aseguraron que la técnica es no invasiva, por lo que la emblemática pirámide no sufrirá daño alguno.

El pasado lunes 26 de enero inició el armado y colocación del aparato dentro de la denominada Estructura 2D5, bajo la supervisión de los encargados de la iniciativa.

En el transcurso de estos días empezará el “escaneo” mediante la detección de muones, partículas subatómicas producidas por los rayos cósmicos.

Escudriñar en el edificio precolombino, con tecnología de punta, permitirá conocer características de la subestructura oculta por cerca de un milenio, así como alguna posible cámara y el contenido de la misma, entre ellas estaría el sitio de reposo de “Serpiente con plumas de quetzal”.

Actualmente, nadie sabe qué hay debajo de la pirámide, considerada como una de las siete maravillas del mundo moderno.

La posible existencia de restos funerarios de Kukulcán en Chichén Itzá divide a los expertos, ya que para los de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estos se encuentran en la inaccesible segunda subestructura de El Castillo, mientras que para los del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cuerpo fue incinerado y las cenizas colocadas en una urna de cerámica, la cual sigue sin aparecer.

Los muones tienen la última palabra para acabar con esta discordia.

En las labores intervienen diversas instituciones de la Unión Americana, específicamente, las universidades Estatal de Chicago, Dominican y de Virginia, además del Laboratorio Nacional Fermi, entre otros.

El Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) está a la cabeza del proyecto de Muografía para usos Arqueológicos No Invasiva (NAUM, por sus siglas en inglés).

Así, esperan obtener una especie de “radiografía” de El Castillo, con base de unos 55 metros.

“Desde hace cinco años estamos trabajando para llegar a este momento: la instalación de los detectores de muones”, contó el científico Edmundo García Solís, de la Universidad Estatal de Chicago, quien lidera NAUM, quien fue entrevistado en la capital de los itzáes.

Acompañado de Arturo Alejandro Menchaca Rocha, del Instituto de Física de la UNAM, explicó que desde el pasado lunes 26 llegaron a Yucatán para instalar los dos detectores de muones gemelos, que se instalarán en los túneles norte y sur de la pirámide.

Su componente electrónico consta de tres planos abatibles (de 60 centímetros por un metro), montados sobre una estructura, con lo cual cada detector alcanza 1.40 metros por 68 centímetros y 1.50 metros de altura.

“Todo esto se hizo en dos fases: Chicago envió los detectores al Instituto de Física de la UNAM, y el 15 de diciembre de 2025 llegaron a Chichén Itzá, por lo que se empezó a tomar datos de base en el campamento de los arqueólogos”, informó al destacar el trabajo conjunto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Este fin de semana deberá terminar la colocación y desde los centros de trabajo podrán monitorear.

“Es la culminación de tener dos áreas completamente distintas, la arqueología y la física experimental de las energías, para contribuir a la exploración de las entrañas de El Castillo”, dijo García Solís.

A su vez, Menchaca Rocha habló del esfuerzo en conjunto ayudaría a que despejar muchos misterios sobre la pirámide maya que se construyó en el siglo XII d.C.

“La misión específica es explorar con los detectores de muones la estructura y el sistema eléctrico instalado en ese conjunto para que funcione como se espera”, agregó.

El científico mexicano, creador del detector de radiación cósmica para la Pirámide del Sol en Teotihuacán, explicó que los detectores de muones se quedarán varios meses en las entrañas del edificio prehispánico maya “y después, de nuevo será transportada a la Ciudad de México y de ahí a la Universidad Estatal de Chicago para cualquier otro propósito.

En cuanto a los futuros resultados, Menchaca Rocha reveló que, “más por estadística, en este tipo de trabajos hay mucha presión de la prensa”.

Pidió paciencia, “porque el análisis no es fácil y el proyecto es como una radiografía”, además que es una labor prolongada y el escaneo durará cerca de un año.

“El tiempo es un factor muy importante cuando pensamos que ese monumento maya está aquí hace más de dos mil años”, indicó.

Chichén Itzá es el sitio arqueológico más visitada de México con 2.5 millones de turistas al año.

(Didier Madera)