Chankom, Yucatán.- Un par de milenarios dinteles de la zona arqueológica de Ticimul serían exhibidos por vez primera al público, ya que los pobladores de la comisaría del mismo nombre, en el municipio de Chankom, pretenden instalar un museo comunitario y ofrecerían paseos turísticos a la pirámide principal, así como a los cinco cenotes de la población.
El presidente del comisariado ejidal de Ticimul, Ernesto Uc Caamal, reveló que solicitarán la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para la restauración y consolidación del montículo central, así el mantenimiento de las dos estructuras de piedra labrada que resguardan.
“Las piezas arqueológicas tienen un gran valor histórico, pero desconocemos el significado (del texto jeroglífico), por eso las queremos exhibir, para que todos los conozcan”, explicó.
Los planes consisten en dotar a cada uno de los dinteles de su respectiva mampara de protección.
Con ese propósito solicitarán apoyo del gobierno del estado para que a través de diversas dependencias reciban asesoría.
A la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) canalizarían el proyecto de museo comunitario, y a la de Desarrollo Sustentable (SDS) la limpieza y aprovechamiento de los cenotes.
Uc Caamal remarcó que el objetivo es dinamizar la economía de Ticimul, a través de visitas turísticas, y aprovechar que está a 10 kilómetros de Chichén Itzá.
Hace cerca de 30 años, arqueólogos de Estados Unidos descubrieron ambos dinteles y pretendían apoderarse de ellos, pero el comisario en turno se opuso y desde aquel entonces están bajo custodia.
Ticimul aparece en el Atlas Arqueológico de Yucatán, en de rango III, catalogado como 16Q CT377778, cuyos estudios básicos estuvieron a cargo de Ralph Loveland Roys, mientras que las fotos y mapas fueron de Shattuck.
A la fecha no se han efectuado estudios en esa zona arqueológica, a pesar de su importancia ante la cercanía con Chichén Itzá.
El pasado 17 de febrero, se difundió el saqueo y abandono del sitio por parte del Centro INAH-Yucatán, ya que –según pobladores– desaparecieron metates, piezas prehispánicas.
También se ventilaron ilícitas excavaciones que arrojaron a la intemperie vasijas, cuyo paradero se desconoce.
Los ejidatarios optaron por limpiar el lugar, y a través de las redes sociales mostraron la labor efectuada.
“Al día siguiente personal del INAH llegó a Ticimil, y Arturo (…) nos felicitó, pero después vino el arqueólogo José Osorio y dijo que estaba mal, e incluso puso una cinta amarilla (de suspensión de la obra).
“Ambos coincidieron en no quitar los árboles para evitar un daño mayor”, acotó Uc Caamal.
(Didier Madera)
