Chichén Itzá, Yucatán.- Un mes después de su inauguración, el Centro de Atención a Visitantes (CATVI) de Chichén Itzá acumula rechazos, por su impacto negativo en la dinámica económica de los trabajadores independientes que laboran dentro de la zona arqueológica y de los pueblos mayas de los alrededores.

Líderes de agrupaciones que luchan por la permanencia de la antigua entrada desde el parador turístico de Cultur y reprueban al CATVI, se quejan de efectos perjudiciales de este y del aledaño nuevo mercado de artesanías.

Como ejemplo, refieren que las agencias de tours mueven el 70 por ciento de la gente que llega a Chichén Itzá y tienen que obedecer instrucciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) o son sujetas de sanción.

Calculan que en esa proporción ha disminuido el paso de visitantes en el acceso original, lo que se ha traducido en bajas ventas y reducción en los ingresos de las familias que dependen de esa actividad.

El abierto repudio al CATVI sumó este domingo a unos 600 artesanos-comerciantes, guías de turistas, ejidatarios, vendedores y habitantes de localidades cercanas.

Los manifestantes caminaron del estacionamiento a la explanada frente al Templo de Kukulcán en donde efectuaron un plantón de cierre.

Voceros de los grupos advirtieron que no abandonarán sus puestos actuales por los inconclusos módulos que les ofrecen junto al CATVI.

También anticiparon que analizan otras medidas en defensa de sus derechos y del sustento de habitantes de las comisarías y municipios vecinos.

Los declarantes reprocharon que, contrario al discurso oficial las políticas federales y estatales prioricen privilegios a grandes empresas y hombres de negocios por encima de los que menos tienen.

(LectorMx)