Por Jesús Mejía
Mérida, Yucatán.- Al margen de cualquier debate sobre la herencia cultural española en México, el público yucateco volvió a demostrar su arraigo por la zarzuela durante el concierto que ofrecieron el tenor Ricardo Calderón y la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) en el Palacio de la Música.
Con ovaciones de pie y prolongados aplausos, los asistentes celebraron un recital cargado de intensidad lírica, emociones y reconocidas páginas del repertorio español, en una velada que revivió el esplendor de un género que durante décadas gozó de gran popularidad en la entidad.
Originario de Jalisco y considerado uno de los principales intérpretes de zarzuela en México, España y Estados Unidos, Ricardo Calderón presentó una selección de romanzas y piezas de compositores como Ruperto Chapí, Gerónimo Giménez y José Serrano, mientras que la OSY interpretó preludios y fragmentos de algunas de las obras más representativas del género.
La respuesta del público evocó la época en que compañías como la encabezada por la soprano Pepita Embil recorrían el país llevando la zarzuela a nuevas generaciones. Incluso, las crónicas recuerdan que un joven Plácido Domingo ofreció en Mérida algunas de sus primeras presentaciones artísticas.
A propósito de ello, el periodista de espectáculos Enrique Vidal Herrera impulsó durante años la idea de erigir una efigie en honor al célebre tenor español, en reconocimiento a sus primeros pasos sobre escenarios yucatecos. Sin embargo, falleció en 2021, a los 81 años, sin concretar ese proyecto.
Durante el concierto, Calderón y la OSY confirmaron que la zarzuela conserva intacto su poder de convocatoria. El programa transportó a los asistentes tanto a los dramas amorosos como a los ambientes festivos de las plazas españolas con piezas como el Preludio de La Revoltosa y Los Granaderos.
Poseedor de una voz de tenor lírico-ligero, el cantante desplegó una notable amplitud de registros y versatilidad interpretativa, cualidades que le han permitido participar en producciones de ópera de compositores como Puccini, Verdi y Mozart, además de destacar en los principales escenarios dedicados a la zarzuela.
Uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con “No puede ser”, de La tabernera del puerto, de Pablo Sorozábal, considerada una de las romanzas para tenor más exigentes y emblemáticas del repertorio. La interpretación provocó una de las mayores ovaciones del concierto.
El tenor recordó que ha interpretado esa pieza ante Plácido Domingo. En ella se expresa el dolor de un hombre que se siente traicionado por la mujer amada, sentimiento que Calderón transmitió con intensidad hasta culminar con un potente do de pecho, acompañado por una ejecución orquestal cargada de dramatismo y melancolía.
La Sinfónica también condujo al público hacia los aires festivos de Andalucía con el fandango de Doña Francisquita, de Amadeo Vives, una obra de gran riqueza y colorido orquestal.
La apoteosis llegó con “Granada”, del compositor mexicano Agustín Lara, convertida con el paso del tiempo en un himno no oficial de la ciudad española y en una de las máximas expresiones del romanticismo musical inspirado en la cultura ibérica.
Ricardo Calderón logró una profunda conexión con los asistentes, que reconocieron su desempeño y el de la OSY con repetidas ovaciones. La agrupación, bajo la dirección del maestro Scarano, volvió a mostrar el nivel artístico que la distingue.
El cierre emotivo de la velada llegó con “Amor eterno”, de Juan Gabriel. Aunque ajena al repertorio de la zarzuela, la interpretación fue acompañada por las voces del público, que cantó junto al tenor y la orquesta en uno de los momentos más entrañables de la noche.
Con este concierto, la Orquesta Sinfónica de Yucatán concluyó su primera temporada de 2026. La agrupación retomará actividades en septiembre próximo con un programa dedicado a obras de Daniel Ayala y José Pablo Moncayo, en el marco de las celebraciones patrias.
