Jesús Mejía
Mérida, Yucatán.- Pese a ser uno de los teatros más emblemáticos no sólo de Yucatán, sino de todo el país, el Peón Contreras permanece inconcluso y a la espera de una restauración integral, al cumplirse cuatro años del incendio que dañó los frescos de la cúpula, los palcos superiores, las butacas de la planta baja y las marquesinas.
Aunque los trabajos de restauración registran avances, particularmente en la cúpula y en la recuperación de las figuras conocidas como «Las Musas», una de las áreas más afectadas por el colapso del techo sobre la sala principal, las autoridades no han informado con claridad sobre el resto de las labores de recuperación. Esta situación genera frustración entre quienes consideran al inmueble parte fundamental del patrimonio cultural de Yucatán.
De acuerdo con información obtenida en el lugar, están prácticamente terminados los trabajos de recuperación y reposición de los elementos pictóricos ornamentales que resultaron parcialmente desprendidos. Se trata de las figuras que representan a las musas y al séquito de Apolo, dios de las artes y la música en el monte Olimpo, obras realizadas por el artista italiano Nicolás Allegretti.
Con ayuda de un sistema de andamios instalado en la zona, luego de retirar las butacas de la planta baja, los técnicos trabajaron a unos 20 metros de altura para recuperar las imágenes que forman parte de la identidad artística del teatro y que resultaron entre las más afectadas por el incendio, cuyo origen, de acuerdo con los primeros reportes, habría sido un cortocircuito eléctrico.
De igual manera, han avanzado los trabajos en otras áreas interiores para recuperar el inmueble. El acceso principal, las escaleras de mármol, las marquesinas y la Galería de Arte han recibido atención. Incluso, el vestíbulo reabrió temporalmente para albergar exposiciones y la tienda de artesanías del estado.
Las áreas inferiores del teatro, como la planta baja y el escenario, registraron daños menores, principalmente por el desprendimiento de materiales y el agua utilizada por los bomberos para sofocar el fuego. En estos espacios se realizaron labores iniciales de limpieza, retiro de escombros y conservación preventiva.
Uno de los aspectos que preocupa a los restauradores es el daño estructural detectado en una de las columnas, cuya condición es evaluada por el equipo técnico en coordinación con ingenieros de obra para determinar las acciones necesarias para su reparación.
De hecho, los primeros dictámenes también permitieron detectar problemas previos relacionados con la falta de mantenimiento, entre ellos humedades y fallas en algunas columnas. Estos hallazgos llevaron a ampliar el proyecto, que inicialmente contemplaba reparar los daños del incendio, hasta convertirlo en un plan de restauración integral de todo el inmueble.
El exterior del edificio también continúa pendiente de atención, incluidas las áreas cercanas al vestíbulo, las fachadas, puertas de madera, ventanales y placas conmemorativas visibles sobre las calles 60 y 57. En el callejón se observan algunos avances en la rehabilitación del acceso posterior del teatro.
Luego de varios plazos incumplidos para la restauración y reapertura del inmueble, anunciados por funcionarios del Gobierno del Estado y distintos titulares de la representación del INAH en Yucatán, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, estimó que el teatro podría entregarse al público en 2028.
Las comparaciones pueden resultar incómodas, pero son necesarias. Otros de los teatros más emblemáticos del país, como el Degollado, en Guadalajara; el Macedonio Alcalá, en Oaxaca; el Juárez, en Guanajuato; el Isauro Martínez, en Torreón; el Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de México, y el Ángela Peralta, en Mazatlán, entre otros, se encuentran restaurados y en buenas condiciones. El de Yucatán sigue a la espera.
(LectorMx)
