Por Adela Mac Swiney González

Cádiz, España.– La laureada cineasta española Isabel Coixet presentó en el marco de la segunda edición del South International Series Festival “Alguien debería prohibir los domingos por la tarde”, una serie francesa en la que recupera sus propias experiencias de juventud, sus ilusiones y sus desencantos. Con una larga trayectoria cinematográfica, con cerca de 30 películas, esta es su segunda producción en formato serie, tras “Foodie love”.

La ficción sigue a Louise (Liv Henneguier), una joven que llega a París con el sueño de convertirse en directora de cine, pero pronto descubre que la realidad está lejos de sus expectativas. En su camino encuentra a Charlie (Clara Bretheau) y Nelson (Théo Christine), con quienes construye una amistad marcada por las dificultades de la vida adulta, la incertidumbre y la búsqueda de un lugar en el mundo.

“Hay todo, hay las ganas, la ilusión, la inocencia, a pesar de todo y por todo, es un poco la persona que era yo cuando tenía esa edad”, afirmó Coixet, autora de películas como “La vida secreta de las palabras”, “Mi vida sin mí” o “La librería”, al reconocer cuánto de sí misma hay en la protagonista de esta historia, en la que vuelve a trabajar con el actor estadounidense Tim Robbins.

La directora recordó que su propia llegada a París estuvo lejos de la imagen romántica que había imaginado. “Yo he tenido la suerte, la fortuna de reescribir mi pasado y en la serie lo hago con la vida que a mí me hubiera gustado tener; yo llego a París con pesetas y con una beca y me doy cuenta que la peseta no tiene nada que ver con el franco, llego a París en momentos que las españolas eran las chachas y yo creo que ahora esta historia ya se ha difuminado, pero antes no era así”.

Coixet evocó aquellos meses de soledad, las dificultades económicas y la precariedad que conoció de primera mano. “Yo sé lo que es la precariedad, porque yo sé lo que es compartir un baño con catorce personas, vivir en un lugar que tienes que entrar de lado, porque si no, no entras”, señaló.

La cineasta vuelve a trabajar con Tim Robbins, con quien colaboró en “La vida secreta de las palabras” (2005) y explicó que las conversaciones que mantiene el personaje del actor estadounidense en la nueva serie están inspiradas en los intercambios que ambos han sostenido desde que se conocieron, “a veces con retranca, a veces con humor, otras con amargura”.

Coixet también relató cómo descubrió a Liv Henneguier en la película “Les Amandiers” (2022), de Valeria Bruni Tedeschi, y posteriormente en la serie “El caso del Sambre”. “Su interpretación me subyugó y quise conocerla, tomamos un café y le ofrecí el papel protagónico, ella quería que yo hiciera un casting, pero yo sabía que no era necesario, yo quería que ella estuviera en el proyecto, que en ese momento aún no estaba confirmado”, anotó.

Una de las particularidades del rodaje fue que Henneguier y Robbins filmaron sus primeras escenas sin conocerse personalmente, por decisión de la directora. “Yo estaba en una sala y él estaba en la otra, Isabel no quería que nos encontráramos y creo que fue una muy buena idea”, contó la actriz francesa, quien reconoció que trabajar frente a un intérprete de la trayectoria de Robbins representó un importante desafío.

La serie, distribuida en España por SundanceTV, mantiene el tono agridulce y melancólico característico del cine de Coixet, quien rechazó la idea de que el formato televisivo deba condicionar su identidad creativa. “Yo cuando hago una serie, no pienso que haga una serie y me mentalizo o me pongo en otro lugar; yo soy yo”, sostuvo.

La directora, que ya había explorado el formato televisivo con “Foodie Love”, consideró que el cine permite atravesar generaciones, épocas y experiencias ajenas. Esa libertad, afirmó, es una de las razones que la impulsan a seguir contando historias. “Si tú crees en algo ciegamente, a por ello, yo creo que al final costará, pero saldrá”, concluyó.