Mérida, Yucatán.- La política de precios “tope” al gas licuado de petróleo (LP) o doméstico ha funcionado a medias en Yucatán, pues, por un lado, cumplió su objetivo: evitar que se disparara a los niveles históricos que alcanzó en julio de 2021, pero, por el otro, no logró mantener el bajo costo inicial de aquel 1 de agosto de ese mismo año.

El análisis de los precios promedio muestra que el tanque de gas de 20 kilogramos -el más usado-, que bajó hasta los 476 pesos cuando inició el control de costos, en agosto de 2022 se compró en 499.40 pesos, es decir, 26.40 pesos más caro (5.5 por ciento), en la primera quincena de mismo mes de 2022.

Tan sólo en este año, el precios del también llamado gas butano subió 2.41 pesos por kilogramo, es decir, que el tanque de 20 kilogramos aumentó 48.20 pesos; en enero, se compraba en 451.20 y, en agosto pasado, a un año de la decisión presidencial de “topar” el costo, se adquirió en 499.44.

Como informamos, en julio del año pasado, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, decretó una política de precios tope en el gas doméstico, porque el energético había alcanzado costos nunca antes vistos en la historia del país. En el caso de Yucatán, el kilogramo subió hasta 27.23 pesos.

Con este precio, el tanque más usado, el de 20 kilogramos, se compraba en 544 pesos, pero en promedio; en realidad, había costos más bajos, pero también mucho más altos: los yucatecos llegaron a pagar, por un cilindro, hasta 560 pesos. Este alto costo colocó a Yucatán en el cuarto lugar nacional entre los estados con los precios más altos del país.

Con esta “justificación”, el Gobierno de la llamada Cuarta Transformación decretó la política de precios máximos semanales; desde entonces, cada sábado, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) publica una lista de costos por municipio, que las empresas no pueden rebasar. Aunque la medida generó polémica e incluso amparos de algunas gaseras, ya logró vivir más de año.

En el caso de Yucatán, en ese primer momento, los 106 municipios se dividieron en tres grupos, cada uno con un precio tope; la “ventaja” fue que la mayoría de las demarcaciones, -entre las que estaba la capital, la más poblada y con más consumidores- tenían el más bajo.

¿Resultado? El efecto inmediato fue una baja considerable en el costo: Yucatán amaneció aquel 1 de agosto de 2021 con un precio de 23.65 pesos por kilogramo, en promedio; esto significa que un tanque de 20 kilogramos bajó, de la noche a la mañana, 71.60 pesos. El 31 de julio promediaba 544.60; el 1 de agostó, 473 pesos.

Esto fue un ahorro considerable para una etapa pospandémica que apenas si comenzaba a pasar la factura de haber detenido la economía mundial.

Sin embargo, aunque el efecto de la nueva política fue inmediato, no fue sino hasta diciembre de ese año cuando, al menos en Yucatán, alcanzó su “mejor versión”: el kilogramo promedió 21.86, es decir, que un tanque de gas de 20 kilogramos se cotizó en 437.20 pesos, un precio inimaginable para la época invernal, cuando la elevada demanda por las bajas temperaturas dispara los precios.

Pero el “sueño” se esfumó pronto: en enero ya había alcanzado los 22.56 y poco a poco fue “recuperándose”; en marzo rebasó los 25 pesos por kilo y el tanque de 20 kilogramos rebasó los 500 pesos, en promedio. Así permaneció los meses siguientes y no fue sino hasta agosto de 2022, cuando logró bajar a menos de esta cantidad, y solo por unos cuantos centavos: 499.40 pesos.

Así, en el balance a un año de aquella polémica medida, los yucatecos se han beneficiado de un precio menos oneroso que en 2021, pero por arriba de lo que “se prometió”. Incluso, ha habido meses, como octubre del año pasado, en el que el costo ha sido muy cercano al “récord”: en ese mes, el kilogramo se colocó en 26.19, por lo que un tanque de 20 kg se pagó en 523.80 pesos.

(LectorMx)