Mérida, Yucatán.- Con vestigios recién incorporados a su vasta riqueza arqueológica y para la conservación y difusión, Chichén Itzá celebró este martes el 37 aniversario de su declaratoria como Sitio Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Para conmemorar el acontecimiento, autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se reunieron frente al Castillo, evaluaron lo realizado y hablaron de lo que falta.

El 9 de diciembre de 1988, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) publicó la resolución a favor de ese milenario asentamiento maya en Yucatán.

María Guadalupe Espinosa Rodríguez, directora del sitio arqueológico, museo y Catvi de Chichén Itzá, hizo una relatoría del proceso para obtener la distinción.

“Orgullo mexicano, orgullo de los yucatecos, porque no hay pirámide más vista en todo el mundo que el templo de Kukulcán de Chichén Itzá…”, resumió.

José Francisco Javier Osorio León, profesor investigador de la sección de arqueología del Centro INAH Yucatán, citó que los trabajos empezaron hace más de 100 años y que en las últimas tres décadas estuvo a cargo de esa dependencia federal.

“Hasta el momento, hemos podido lograr tener un avance en el conocimiento de la extensión del asentamiento que lleva más allá de 30 kilómetros cuadrados de ocupación de la zona arqueológica”, explicó.

“Con una increíble red de caminos, con una plantación urbana que se adapta a la naturaleza, de tal manera que los antiguos constructores de Chichén, tuvieron esta sensibilidad para vivir en armonía y en equilibrio con el universo y la naturaleza”, reflexionó.

Claudia Aracelly García Solís, restauradora perito de la sección de restauración y conservación del Centro INAH Yucatán, afirmó que conservar Chichén es una ardua tarea y un reto.

Señaló que todos estos edificios tienen representaciones iconográficas que también les dan un valor de información muy importante y que se están viendo con el tiempo .

“A veces, lo que tratamos de hacer los conservadores, es una tarea casi imposible. Es detener el tiempo, detener este deterioro debido a que todos estos elementos están a la intemperie; tenemos un clima tropical y cada cosa que hacemos tratamos de prevenir la pérdida”, abundó.

En un balance de los últimos 20 años, mencionó avances.

“Conocemos mejor los edificios, conocemos mejor cómo poder tratar Chichén para impedir estas pérdidas.

“Y también yo creo que lo más importante es que hemos trabajado con muchísimas personas… grupos multidisciplinarios y también hemos podido hacer comunidad”, ilustró.

Observó que muchas de las personas que intervienen en la conservación son de poblaciones cercanas como Pisté, Xcalacoop, Nicté Ha, Yaxuná, entre otros.

“Lo que nosotros estamos pidiendo, que además de la especialización de la conservación, de lo que podemos hacer en el sitio, es que ustedes, las comunidades, se sientan partícipes de esta conservación”, apuntó.

La ceremonia simbólica, encabezada por Víctor Arturo Martínez Rojas, director del Centro INAH Yucatán, se llevó a cabo en la explanada.

Una ofrenda floral al pie de El Castillo o Pirámide de Kukulcán, así como un festival musical, completaron el programa.

(LectorMx)