Chocholá, Yucatán.- La granja porcícola Gary, ubicada a menos de dos kilómetros del poblado de Chocholá, fue clausurada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) luego de que los responsables del establecimiento se negaran a permitir una inspección por parte de autoridades federales.

De acuerdo con información de la comunidad organizada, recopilada por la organización Somos Agua, la visita de PROFEPA se realizó ante sospechas de que el complejo podría estar generando contaminación ambiental, particularmente en el acuífero y en la calidad del aire del municipio.

El complejo agroindustrial alberga alrededor de 12 mil cerdos y desde hace años ha sido señalado por habitantes del municipio por presuntos impactos ambientales que, según denuncias, han afectado el aire y el agua de la zona, donde viven más de 5 mil personas.

Según la fuente, pobladores de Chocholá —localizado a unos 40 kilómetros al sur de Mérida— realizaron análisis de laboratorio del agua subterránea. Los resultados detectaron altas concentraciones de bacterias coliformes, microorganismos asociados con contaminación fecal y capaces de provocar diversas enfermedades.

Ante estos hallazgos, habitantes solicitaron la intervención de autoridades ambientales estatales y federales, entre ellas la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Yucatán (SDS), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).

La clausura de la granja Gary abre un nuevo capítulo en el conflicto ambiental de la región, donde comunidades han intensificado la vigilancia ciudadana ante los posibles impactos de la industria porcícola en el acuífero de la península de Yucatán. Los habitantes de Chocholá esperan que las autoridades determinen si el establecimiento podrá continuar operando o deberá cerrar definitivamente.

(Jesús Mejía)