Por Adela Mac Swiney González

Zaragoza, España. – En un mundo que avanza hacia lo urbano y lo inmediato, el productor italiano Fabrizio Gerardo Lioy trajo a la 19ª edición de Ecozine Film Festival el cortometraje “Megacicli”, una historia que camina en sentido contrario. Dentro del tradicional “Aperitivo con…”, que organiza la Sociedad Dante Alighieri dentro del certamen, el también director del Terra Lenta Film Festival, presentó una obra que no solo documenta, sino que encarna una forma de vida en resistencia.

“Para mí, desde la Basilicata, que es una pequeña región en Italia, es importante salir a hablar de lo que hacemos también fuera de Italia”, explicó al inicio de su intervención, marcando el tono pausado y reflexivo que define tanto su discurso como su territorio: “yo hablaré lento, lentamente, porque nosotros de la Basilicata hablamos lentamente, es nuestro carácter”, dijo.

“Megacicli”, producido por el propio festival Terra Lenta, se adentra en la trashumancia, una práctica ancestral que Lioy reivindica como parte esencial del patrimonio cultural mediterráneo: “Es una obra que habla de la trashumancia y todos aquí en el Mediterráneo, es un patrimonio inmaterial importante que es de nuestra cultura desde hace milenios y que se practica en todo el mundo”, anotó.

Lejos de ser una recreación simbólica, la experiencia que recoge la obra es real y vigente. El productor la vive en primera persona junto a uno de los últimos pastores jóvenes de la región: “Yo, junto con otro pastor de vacas, hacemos esta trashumancia que es una de las únicas, si no la única, quizás, que ha quedado en toda la Basilicata como un largo camino”.

Ese pastor es un joven que decidió permanecer en su tierra frente a la emigración generalizada: “Él es un pastor de vacas de generaciones, y es el único de su edad, como joven, joven chico, que prefirió vivir una vida de naturaleza, de crecimiento, en vez de, quizás, como toda nuestra generación en la Basilicata, encontrar un trabajo estándar”, explicó.

El recorrido, entre 70 y 80 kilómetros durante tres días, no solo atraviesa montañas y valles, sino también ciudades, generando una potente imagen de choque entre lo rural y lo urbano: “Estas vacas, estos animales pasan por la ciudad de Potenza, pasan por los centros urbanos, simplemente porque para ellos, para nosotros, esas calles son en realidad caminos”, manifestó.

Para Lioy, ese tránsito es también una forma de reapropiación. “Es una reapropiación como si fuera de un territorio, de la naturaleza de ese territorio y esto, en fin, crea un momento, en esos tres días, muy fuerte”.

El productor también presentó la obra en la Filmoteca de Zaragoza y dio a conocer que el proyecto se sitúa en plena pandemia, cuando él mismo gestionaba un refugio de montaña en los Apeninos: “Nació hace años, en el 2020, durante el COVID, yo gestionaba un refugio en la montaña, pero también en esa época comenzó la aventura del Terra Lenta Film Festival con la propuesta radical de llevar el cine ahí, a lugares donde casi nadie llega, imagínense hacer algo aún más complejo, hacer cine en la montaña, donde tú tienes que ir a pie hasta el refugio para ver un cine abierto”, refirió.

Fue en ese contexto donde conocieron al director David Barletti, quien terminó filmando la experiencia de la trashumancia casi de manera accidental: “con una cámara empezó a tomar todos los detalles de viaje, la idea de hacer la película era estar un fin de semana largo para ver qué realmente estábamos haciendo y lo que encontró fue mucho más que un experimento visual, fue una vivencia transformadora, con cientos de animales que caminan a paso rápido y nosotros detrás de ellos, gestionándolos y caminar por 10, 12, 14 horas de fila al día, sin caer en cuenta de la dificultad que se está sufriendo”, sostuvo.

Lo más importante para el productor es que en ese esfuerzo físico emerge una revelación profundamente humana y aseveró que “es como si mentalmente esta cosa, el proceso de la trashumancia te tomara y te haga entender que nosotros humanos somos para hacer esto, en lugar de vivir sedentarios en una ciudad”.

Lejos de idealizar el pasado, “Megacicli” propone reconectar con algo que, según Lioy, sigue inscrito en nuestra naturaleza: “En nuestra genética tenemos esta cosa de poder caminar por 40 kilómetros en un día, entre ríos, valles, montañas, sin problemas” y asegura que hoy, esa actividad se ha abierto también a quienes buscan redescubrir esa conexión y “ahora nos siguen de toda Italia, vienen las personas para hacerla con nosotros y descubren su naturaleza desde este punto de vista”.

La Filmoteca de Zaragoza también acogió la proyección de “El mar no cesa”, dirigida por José María Egea y Paco Portero y que compite en la Sección Oficial de esta 19ª edición de Ecozine. En una conexión de video, Egea expuso que la obra nace de la constatación contundente de una acumulación de presiones y agresiones ambientales que se han desarrollado durante años y que entre otras cosas han causado la muerte masiva de peces.

De hecho, la crisis ambiental que azota en las últimas décadas a la laguna costera del Mar Menor ha resultado en una convulsa situación social en la que la búsqueda de responsabilidades y acusaciones recíprocas entre distintos sectores, forman parte de una realidad de tensiones y controversias y “El Mar no cesa” es la autopsia de un conflicto social complejo en el que expertos, científicos, agricultores, pescadores y vecinos relatan diagnósticos y ofrecen propuestas a los efectos devastadores de la crisis ambiental.

“Para nosotros es todo un orgullo estar en Ecozine porque bueno, al principio pensamos que lo del Mar Menor era un tema un poco más local pero realmente es el ecosistema que más presupuesto a nivel nacional se le ha dado para su regeneración y entendemos que es un tema que puede influir a toda la sociedad y luego se puede extrapolar a muchos otros ecosistemas que son similares y que son procesos de agresiones ambientales que se pueden repetir en muchas otras zonas”, concluyó.

(LectorMx)