Por Adela Mac Swiney González

Valladolid, España.– La coproducción de Francia, Senegal y Guinea Bisáu “Dao”, del cineasta Alain Gomis, se alzó con la Espiga de Oro de la Sección Oficial Internacional de la 71ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), que hoy anunció su palmarés sin gala de clausura en señal de luto por el trágico accidente ferroviario que vivió España esta semana que concluye.

Dos acontecimientos separados geográficamente, pero unidos por sus protagonistas, articulan la película ganadora: una boda en Francia, en una familia de ascendencia africana, y un rito funerario en Guinea-Bisáu reúnen a sus comunidades en torno a la celebración y la despedida. A través de personajes de ficción, personas reales y testimonios de la propia comunidad, el cineasta franco-senegalés reconstruye las historias de quienes se fueron y quienes decidieron quedarse.

La 71 Seminci concluye este sábado con el estreno en España de “Hombre al agua”, del mexicano Gael García Bernal, poniendo fin a una edición que celebró más de 120 coloquios y contó con la participación de más del 90% de los cineastas programados en las secciones oficiales. En un primer balance provisional, el festival ya alcanzó los 100 mil espectadores en las salas de Valladolid.

El jurado de la Sección Oficial Internacional, integrado por la productora italiana Francesca Andreoli, el compositor francés Grégoire Hetzel, el programador y escritor Dennis Lim, la cineasta y productora española Elena Manrique y el realizador uruguayo-español Federico Veiroj, destacó del filme la “singular forma cinematográfica”, en la que “el ritmo, la duración y el movimiento crean una atmósfera a la vez íntima e inmersiva”.

La Espiga de Plata ha recaído en “La Gradiva”, de Marine Atlan, coproducción de Francia e Italia. El jurado reconoció su “riqueza narrativa”, que combina “con maestría el naturalismo y lo novelesco, los arrebatos líricos y las profundidades mitológicas, las verdades sociológicas y los vértigos metafísicos”, y destacó especialmente su elenco de actores y actrices.

El jurado ha concedido también una mención especial a “Aquí”, del portugués Tiago Guedes, una obra de “ambición visual y narrativa” que, a través de un universo casi atemporal, transforma su material de partida en un mundo plenamente propio, guiado por la valentía artística.

El Premio Ribera del Duero a la mejor dirección reconoció al cineasta argentino Lisandro Alonso por “La libertad doble”, coproducción de Chile, Argentina, Luxemburgo, Alemania y Reino Unido. El jurado destacó su “convicción cinematográfica y su capacidad para transformar el lenguaje contemplativo en una experiencia cómplice”.

En el apartado interpretativo, Alba Rohrwacher ha recibido el premio a la mejor actriz por su trabajo en “A Good Little Soldier”, de Stephane Brizé. El jurado puso en valor su interpretación “sensible y completa” de Carla, una mujer ejecutiva ambiciosa atrapada en un mecanismo de dominación en el que es “a la vez cómplice y víctima, verdugo y oprimida”, y señaló que la sutileza de su trabajo “es más que una interpretación: es una encarnación”.

El premio al mejor actor ha recaído en Swann Arlaud por “Un hombre de nuestro tiempo”, de Emmanuel Marre. El jurado reconoció su “extraordinaria capacidad para retratar a un hombre impulsado por la ambición y el idealismo” y su interpretación “sutil y profundamente convincente”, que revela las contradicciones y los compromisos morales de un hombre corriente atrapado en tiempos extraordinarios.

El film de Marre obtuvo también el Premio Renault Group a la mejor dirección de fotografía para Oliver Boonjing por Notre Salut. El jurado valoró su capacidad para retratar “con gran elegancia un tiempo pasado”, mediante un lenguaje dinámico y contemporáneo en el que pasado y presente se superponen visualmente, acercando la historia y sus personajes a los códigos narrativos actuales.

Sandra Wollner recibió el Premio Miguel Delibes al mejor guion por “Everytime”, por su “creativa exploración del duelo y la memoria en un mundo mediado por la tecnología digital” y su indagación “sutil y perturbadora” sobre cómo la pérdida transforma nuestra percepción del tiempo y de la realidad.

El Premio José Salcedo al mejor montaje ha distinguido a Guillaume Lillo por “La Gradiva”. El jurado resaltó cómo el ritmo de la película “se construye de la mano de las emociones”, manteniendo un pulso dinámico entre lo que sucede dentro y fuera de los personajes y logrando que el espectador forme parte de ese viaje emocional.

(LectorMx)