Por Jesús Mejía

Mérida, Yucatán.- Entre desacuerdos y divergencias, residentes y empresarios inmobiliarios del polígono conocido como La Ceiba II, sector de 72 hectáreas que delimita a escasos 100 metros del Parque Nacional Dzibilchaltún, expresaron una formal petición de municipalización de los servicios a las autoridades del Ayuntamiento de Mérida.

Antonio Peniche Gallareta, Víctor Rodríguez, Lina Sampere y Mario Ruiz, representantes de la Asociación de Colonos Ceiba II, expusieron como demanda central la inmediata municipalización de su desarrollo habitacional junto con la definición de áreas verdes y la variedad de flora y fauna del territorio adjunto.

Este sector del norte de la capital yucateca, caracterizado por su alta plusvalía y más de cuatro décadas de existencia, enfrenta un vacío institucional que ha impedido la correcta provisión de servicios públicos esenciales para sus habitantes expusieron los demandantes, reprocharon.

La solicitud se fundamenta en la necesidad de asegurar la certeza jurídica y la protección ambiental que el modelo original de baja densidad y amplias áreas verdes, concebido en 1980, siempre ha prometido a sus colonos, dijo Víctor Rodríguez en la lectura de un posicionamiento conjunto.

A pesar de la solidez histórica del fraccionamiento, la falta de incorporación formal al Ayuntamiento de Mérida ha dejado vulnerables a los colonos ante cualquier alteración del uso de suelo o intentos de lotificación que contravengan su configuración actual, indicaron los voceros.

La Ceiba II, aseguraron, no es un espacio disponible para la especulación, es una comunidad consolidada que exige respeto al modelo de convivencia urbana y ambiental.

La presentación de esta demanda colectiva se llevó a cabo en una conferencia de prensa, en la que integrantes de una inmobiliaria que pretende lotificar en la zona, denominada Urbanizaciones Turísticas Peninsulares, que representa Roberto González Vado, expresó diferencias y desacuerdos con las peticiones de los residentes ya establecidos.

Unos 20 residentes se congregaron en restaurante de Mérida para respaldar la postura; sin embargo, la presencia inesperada de directivos de dicha inmobiliaria derivó en desacuerdos y notoria falta de unidad en los planteamientos específicos sobre el proceso de regularización.

El núcleo de la controversia reside en que la estructura urbana de La Ceiba II, diseñada para ser un pulmón residencial al lado de una reserva natural, se encuentra en un limbo administrativo que presiona a sus habitantes a organizarse formalmente para exigir el reconocimiento pleno por parte del gobierno local.

La cercanía al Parque Nacional Dzibilchaltún añade una capa de sensibilidad ecológica al tema, obligando a las autoridades a considerar el impacto de cualquier decisión de desarrollo o incorporación a la jurisdicción municipal.

El encuentro concluyó con una discusión acalorada entre algunos de los asistentes, lo que puso de relieve las dificultades para mantener un frente común a las presiones externas y los intereses particulares que puedan surgir en procesos de esta magnitud.

Los demandantes esperan que, superados estos roces internos, la autoridad municipal atienda con celeridad la necesidad de integrar formalmente estas 72 hectáreas al catastro y servicios de Mérida.

(LectorMx)