Mérida, Yucatán.- En 25 años, la disponibilidad media de agua subterránea en la península de Yucatán disminuyó en 70 por ciento, debido a la falta de recarga del manto acuífero y al aumento en las extracciones, advirtieron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Al presentar la “Tarjeta de Reporte Acuífero de la Península de Yucatán 2025”, se informó que la biodiversidad acuática está en riesgo, en la cual habitan siete especies en peligro de extinción, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana (NOM) 59, así como ocho protegidas y 53 endémicas, específicamente de crustáceos estigobiontes.
El investigador de la Unidad Académica Sisal del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Paulo Salles Afonso de Almeida, explicó que en 1995 la disponibilidad del manto freático era de 10 mil 163.44 millones de metros cúbicos por año, cuyo promedio es descendente.
En 2012 la media fue de cinco mil 691.44 Mm3/año y en 2020 fue de tres mil 8.91 Mm3/año, de acuerdo con registros de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) de 2023.
El acuífero es enorme pero no infinito, aseveró el también coordinador general del Laboratorio Nacional de Resiliencia Costera (Lanresc).
En ese lapso, se disparó el costo de extracción, pues el promedio en 2003 era de cinco a ocho pesos, en 2013 de ocho a 13 pesos y en 2023 de 12 a 20 pesos.
Mencionó que afortunadamente los huracanes recargan el acuífero, y ejemplificó el caso de Isidoro, en 2002, que en dos días arrojó 250 milímetros de agua, un nivel de tres metros adicionales.
Wilma, en 2005, en dos días dejó una lámina de 200 milímetros, una subida de 1.5 metros, y Cristóbal, en 2020, en seis días aportó 500 milímetros, es decir, cinco metros cúbicos, explicó.
En cuanto al acceso legal, hay 39 mil 94 concesiones para la extracción del agua para diferentes usos, de las cuales 239 son superficiales y 38 mil 855 son subterráneas.
Durante la presentación virtual, a través de las redes sociales, añadió que en Campeche, la superficie de Áreas Naturales Protegidas (ANP) es de dos millones 322 mil 162 hectáreas; en Quintana Roo un millón 573 mil 960 hectáreas, y en Yucatán, de 535 mil 245.25 hectáreas.
Lamentó la pérdida anual de la selva baja caducifolia de la región, pues sólo en Campeche es de 29 mil 281 hectáreas, en Yucatán de 27 mil 519 hectáreas, y en Quintana Roo es de 14 mil 595 hectáreas.
Por su parte, Elsa Noreña, de la UAS de la Facultad de Química de la UNAM, comentó que se emitieron siete recomendaciones, para el igual número de grupos temáticos.
Enunció en el caso de “Recursos hidrológicos”, el reducir las fuentes de contaminación al acuífero mediante el fortalecimiento de infraestructura e investigación para el monitoreo, modelación, diagnóstico, captación y tratamiento de aguas residuales.
Para la Biodiversidad, el implementar campañas de educación ambiental y ciencia ciudadana para el registro de biodiversidad en los diferentes cuerpos de agua a través de iniciativas como INaturalis.
En materia de cambio climático, se busca desarrollar estudios que integren patrones de lluvia, disponibilidad hídrica y factores clave para mejorar la gestión del agua, salud pública e infraestructura.









(Didier Madera)
