Pisté, Yucatán.- Contrario a lo proyectado originalmente, la carretera federal libre 180 con entronque hacia la zona arqueológica de Chichén Itzá omitió, por ahora, medidas de seguridad óptimas.
Los últimos trabajos en el enlace, desvío al sitio prehispánico y la estación del Tren Maya, adolece de obras básicas para prevenir siniestros viales o atropellamientos.
Esa intersección carece de carril de desaceleración, de bahías o reductores de velocidad.
El diseño original que se ofreció a habitantes de las inmediaciones y prestadores de servicios incluía la infraestructura complementaria.
Este viernes, operarios de la constructora encargada terminaron de pintar líneas amarillas de delimitación, pero nadamás.
Como en otras inversiones relacionadas con los cambios en Chichén Itzá, nadie tiene información oficial, predominan el silencio y la opacidad.
Usuarios del tramo advirtieron que si con la actual baja afluencia de turistas ese punto es altamente peligroso por el tránsito vehicular, en temporada alta el peligro se agravará.
La repavimentación del camino secundario que lleva a Chichén Itzá estuvo a cargo de militares, aunque se desconoce a quién correspondió estas labores finales.
“Ha habido incidentes (no choques), porque tampoco se molestaron en poner paso peatonal en ambos sentidos…”, explicó un poblador.
(LectorMx)
