Por Jesús Mejía
Mérida, Yucatán.- En contradicción con los reportes de “saldo blanco” de las autoridades locales, tres incendios destruyeron inmuebles en la madrugada del Año Nuevo en la zona metropolitana de Mérida por juegos pirotécnicos, sin reporte de lesionados.
Las redes sociales desataron airadas protestas por la permisividad de instancias federales, estatales y municipales en la venta de artículos elaborados con pólvora, ya que además de los siniestros, el estruendo provocó pánico entre animales domésticos y mascotas, con frecuentes casos de perros estresados y extraviados.
El uso de fuegos artificiales y productos explosivos ocasionaron que tres palapas de huano del restaurante “Las Jaibas”, cercana a la Plaza Dorada, fueran totalmente consumidas por el fuego, mismo que fue extinguido.
Dada la magnitud de las llamas, elementos de bomberos y de la Coordinación Estatal de Protección Civil solicitaron a los vecinos desalojar viviendas para evitar posibles víctimas.
El incidente generó preocupación entre autoridades, ya que este tipo de establecimientos ofrecieron cenas de fin de año con variedades, los cuales estuvieron muy concurridos. En el caso de “Las Jaibas”, el sitio se encontraba cerrado.
El segundo siniestro ocurrió en el kiosko de la plaza principal del municipio conurbado de Kanasín, donde niños jugaban con “bombitas”, “buscapiés” y otros artefactos cuando, según testigos, se encendió el cieno y en general el pesebre instalado en el sitio, el cual segundo después fue consumido.
La destrucción de la estructura de un parque de uso comunitario reavivó en las redes sociales sobre el uso irresponsable de pirotecnia en zonas públicas.
El tercer incendio sucedió en una tienda cercana a la hacienda San Diego Tixcacal, ubicada en la calle 21 por 18 de Mérida
En el interior del inmueble aparecieron llamas tras el estallido de fuegos pirotécnicos, al parecer almacenados, lo que requirió la intervención de equipos de auxilio y socorristas.
Asociaciones protectoras de animales y usuarios de redes sociales reaccionaron con indignación y protestas ante la venta tolerada de un sinnúmero de artefactos a base de pólvora por la tensión, el terror y desbandada de perros y gatos en domicilios, de los cuales una cantidad considerable estaba desaparecida.
De hecho, son frecuentes también las publicaciones de perros con sus collares hallados y de los que solicitan a sus dueños recogerlos.
Activistas explicaron que los perros son muy sensibles al estallido de la pirotecnia, ya que son capaces de oír frecuencias de hasta los 60 mil hertz mientras que los humanos tienen límites de 20 mil hertz, es decir, los canes pueden percibir el ruido casi tres veces más.
En el medio social está latente la polémica por el uso y perjuicios que causa la pirotecnia sobre todo en áreas públicas en detrimento no sólo de las mascotas sino de los predios particulares e instalaciones de la comunidad.
(LectorMx)
