Por Adela Mac Swiney González
Santander, España.– El laureado actor de cine y televisión argentino Nahuel Pérez Biscayart defendió la importancia del cine y el arte como refugios colectivos y espacios de resistencia al recibir el Faro Dos Orillas del Festival de Cine de Santander, un reconocimiento que celebra trayectorias que trascienden fronteras y unen culturas a través del cine.
En una gala en el Centro Botín, en la que recibió el galardón del productor Enrique López Lavigne y en la que estuvo el copresidente del Festival de Cine de Santander, Álvaro Longoria, Pérez Biscayart agradeció a la organización del festival y reflexionó sobre su camino artístico. “Me gusta pensar este premio como un reconocimiento al trabajo que viaja y se extiende más allá de las fronteras que nos vieron nacer; nunca me hubiera imaginado que aquella curiosidad imparable que nació cuando era niño al viajar por primera vez, se convertiría en una parte fundamental de mi vida y de mi trabajo”, expresó.
Manifestó que “soy bastante feliz yendo al encuentro de otros territorios, de otras culturas, de otras maneras de ver y de practicar la vida; me estimula sentir que este camino es infinito e impredecible, me impulsa a seguir explorando, a descubrir y también me libera de una idea de una carrera, porque lo siento más bien como un recorrido en el cual puedo desconocerme y perderme para después reencontrarme de manera diferente”.
El intérprete dedicó el galardón a distintas “orillas”, tanto personales como colectivas y en un gesto cargado de simbolismo proyectó la luz del Faro hacia la Flotilla Global Sumud, una iniciativa que busca romper el bloqueo impuesto por la ocupación israelí sobre el pueblo palestino.
“Este grupo de ciudadanos y ciudadanas del mundo tiene la dignidad y el coraje que prácticamente ningún gobierno ha demostrado hasta ahora”, resaltó e interpeló a Europa sobre su responsabilidad frente a esta situación: “¿hasta cuándo seguirá mirando para otro lado mientras se comete este genocidio?”.
Pérez Biscayart, quien ha recibido reconocimientos por su trabajo en películas como “120 latidos por minuto” o “El jockey” también dedicó el premio a su país, Argentina, que atraviesa un contexto social y económico difícil. “En este momento se lucha por sobrevivir no solo en la industria audiovisual, sino en toda la sociedad; dentro de este proceso de desmantelamiento, el arte y el cine siguen existiendo y resistiendo porque son puentes, ilusiones mágicas que nos conectan con lo desconocido”, dijo.
(LectorMx)
