Tinum, Yucatán.- Habitantes de la comisaría de Pisté, principal entrada a la zona arqueológica de Chichén Itzá, iniciaron lucha para desactivar una “bomba de tiempo” cuya construcción avanza en el centro de la localidad.

En representación de un sector del pueblo, algunos de los afectados se pronunciaron en contra de una nueva gasolinera, a escasos metros de las escuelas Preescolar Indígena “Felipe Carrillo Puerto” y Primaria “Miguel Hidalgo y Costilla”.

José Cupul Cocom, Misaela Moo Poot, Isabel Itzá Caamal y Nicolasa Mas Uc advirtieron de serio peligro para la comunidad.

La principal amenaza, según su valoración, sería para el manto acuífero maya y las aguas limpias de los cenotes Kunanchén y Hotun, a 100 y 350 metros de distancia respectivamente del sitio que almacenaría enormes cantidades de combustibles.

“Mucha gente aún toma agua de pozo aquí; si esta gasolinera abre estaría dañando el manto freático y la salud de la comunidad”, argumentaron.

La proyectada estación, con 70 por ciento en desarrollo, se encuentra en calle 14 con 15, por lo que su proximidad con centros escolares anticipa mayores riesgos.

“No más gasolineras y menos en el área habitacional…”, manifestaron los declarantes.

“Estamos en contra de la contaminación a nuestros cenotes; cuidemos a nuestros niños y ancianos”, abundaron.

En su opinión, las dos gasolineras existentes son suficientes para Pisté, municipio de Tinum. No hace falta una tercera.

Y reprocharon que se haya otorgado permiso por el actual Cabildo que encabeza Evelio Mis Tun.

Por ello, responsabilizaron “en gran parte” al Ayuntamiento de lo que pudiera ocurrir en un futuro.

Los inconformes pidieron la urgente intervención del gobierno estatal para que frene la conclusión y apertura.

—El principal peligro de una gasolinera en un centro de una localidad es el riesgo de explosión e incendio, así como la contaminación del suelo y agua subterránea por fugas de combustible.

También existe riesgo para la salud, debido a la inhalación de vapores de gasolina, que pueden causar irritación, dolores de cabeza, mareos y daño a los pulmones y riñones, y un mayor riesgo de leucemia infantil en niños que viven cerca —alertaron.

(Nicolás Ku Dávila)