Pisté, Yucatán.- La primera impresión del transeúnte con el Centro de Atención a Visitantes (CATVI) de Chichén Itzá es la imagen de una mole de cemento, sofocante, en descampado, que hierve en días de inclemente sol.

Sin mínima cobertura vegetal, a diferencia del espeso follaje que rodea al parador de hoy, el nuevo espacio para recibir turistas nacionales y extranjeros luce inhóspito en el exterior.

Una plancha de asfalto anuncia a la de concreto.

El inmenso estacionamiento da bienvenida, desde hace dos años, a quien logra pasar a esta construcción complementaria a la estación del Tren Maya, de las principales de un total de 18 en el circuito de cinco estados.

Entre prestadores de servicios turísticos y artesanos predominan reservas y augurios negativos con respecto al CATVI.

“Hay riesgo de que se convierta en elefante blanco…”, opina uno de los trabajadores independientes que se niegan a la reubicación del acceso vigente.

De manera temporal se ha retrasado el cambio de entrada a la zona arqueológica: la administración del lugar apenas publicó el aviso oficial el jueves.

A raíz del rechazo formal de los artesanos-comerciantes al traslado al nuevo mercado (con más de 900 micro módulos), comenzaron las “presiones” (convencimiento dicen las instancias de gobierno) en contra de los rebeldes, según versión de estos.

“Hubo mala planeación del CATVI, incluso entre los del INAH actualmente han dicho que lo mejor es que se demuela y se haga otro…”, comentó el declarante a condición de no mencionar su nombre.

El entrevistado llamó la atención de que no haya investigación o expedientes conocidos de las anomalías atribuidas a la dirección del INAH en el sexenio anterior.

Habitantes de Pisté bautizaron el nuevo mercado como “el CECOT de Chichén Itzá”, en alusión al modelo penitenciario de máxima seguridad en Tecoluca, El Salvador.

La renuencia y oposición mayoritaria se deben a la distancia que tendrán que caminar los turistas, unos 500 metros de ida y otros de vuelta para llegar a los vestigios mayas.

También esgrimen la mala ubicación del área para la exhibición y venta de artesanías, inapropiada en condiciones climáticas adversas.

Además, en un breve recorrido, se pudo contactar la situación de la carretera que entronca con la 180, (autopista) hacia el CATVI.

A la fecha, los trabajos de reparación ya casi alcanzan las inmediaciones del hotel que maneja el Ejército y faltan unos tres o cuatro kilómetros por terminar.

“Si inauguran el CATVI el 16 (de marzo), lo harán con las deplorables condiciones del camino, lleno de baches y parches…”, sentenció un poblador.

La autoridad responsable de la zona arqueológica, Gran Museo y CATVI de Chichén Itzá canceló el protocolo de apertura de esas instalaciones programado para el próximo lunes.

(LectorMx)