Mérida, Yucatán.- A Federico, bebé de dos años de edad, la tragedia lo persiguió y acabó con su vida: está entre las cinco víctimas fatales del avión que cayó en Galveston, Texas.
Junto con su madre viajaba en busca de tratamiento especializado para quemaduras de tercer grado. En el Hospital Regional Agustín O’Horán de Mérida recibió atención inicial y fue canalizado por la Fundación Michou y Mau.
La mamá “Julia Araceli” se encuentra en estado crítico, según familiares que viven en Escárcega, Campeche.
La aeronave tipo King Air ANX 1209 de la Secretaría de Marina (SEMAR), en misión de apoyo, se precipitó en inmediaciones de esa ciudad en Estados Unidos.
Las lesiones de Federico, con agua hirviendo, ocurrieron en el hogar el pasado viernes en la colonia Emiliano Zapata, de Escárcega.
La madre y el padre tienen un pequeño negocio en el parque principal del lugar.
Después del incidente en casa no pudieron recibir apoyo pertinente en el Hospital General “Jannel Romero Aguilar” y “a falta de ambulancia” tampoco procedió el traslado a la capital de Campeche, publicaron medios de esa entidad federativa.
De acuerdo con esa versión, los tutores recurrieron a la clínica particular Navarrete de la misma localidad, donde urgieron enviar al niño a otro centro hospitalario de mayor nivel.
Sin capacidad para pagar 10 mil pesos en ese momento, decidieron transportarlo en auto particular a Mérida, Yucatán.
Con la gestión altruista de Micho y Mau en fin de semana, Federico se dirigía a la clínica Shriners Infantil de Texas, pero no llegó.
En su más reciente actualización, la Secretaría de Marina (SEMAR) informó que, de los ocho tripulantes de la avioneta, dos habían sobrevivido, cinco fallecieron y una persona seguía “no localizada”.
(LectorMx)
