Por Jesús Mejía
Mérida, Yucatán.- El público quería más. Después de dos horas, Tania Libertad no podía ocultar su cansancio. Su garganta ya mostraba signos de desaliento. Sin embargo, cuando parecía doblarse, sacó fuerza de alguna parte de su ser y volvió a cantar, esta vez el famoso Concierto para una sola voz.
Sus músicos ya no tocaban, sólo la acompañaban, querían que ya se retirase del escenario para ir a descansar. Sin embargo, Tania respondió al clamor. Carraspeó en un principio, pero recobró la fuerza, la compostura y siguió con su voz prístina, clara, la emblemática pieza clásica del francés Christian Langlade.
Y le dio alas a la voz de soprano como una ninfa en el bosque y los asistentes, absortos, cautivos, sólo se dejaron llevar por la sutil vocalización de la emblemática canción de los años sesentas.
Sin medida, la concurrencia pedía otros temas como “Te recuerdo Amanda”, “Nube Viajera”, “Paloma Negra” y muchas más. Ya llevaba dos horas 20 minutos su recital en el Teatro Armando Manzanero, pero lejos de huir del escenario, siguió con su evidente cansancio a cuestas.
Fue cuando la oscuridad opacó los gritos y una tenue luz iluminó el rostro de Tania, quien como un ángel, a capela, ya sin micrófono, entonó como un rezo, un íntimo canto, los versos de Alfonsina y el mar. Nadie se atrevió a profanar ese momento sublime.
“Sabe Dios qué angustia/ Te acompañó/ Qué dolores viejos/ Calló tu voz”, expuso con lamento Tania Libertad. Al final, había lágrimas en el público, pero también una clamorosa ovación y palmas de pie.
Ese fue el final del concierto que ofreció en Mérida la cantante de 73 años de edad, con 60 años de trayectoria, y no deja de sorprender y tender puentes de amor y empatía con el público de varias generaciones, en su ardua y permanente labor de ponderar lo mismo el llamado Canto Nuevo Latinoamericano que el bolero romántico y la rumba flamenca.
La concurrencia refrendó su fascinación por la voz cálida, de cristal, de la cantante peruana, igual que en su debut en Mérida hace 43 años –según recordó– cuando ofreció su primer concierto en el icónico Teatro Peón Contreras, edificio hoy olvidado por las autoridades.
Sin aspavientos ni más recursos escénicos que la iluminación y el conjunto de tres músicos, Tania abrió su recital anoche con el conocido tema de Tomás Méndez, Cucurrucucú Paloma. También hizo gala de su falsete para interpretar en la velada dos de los temas más reconocidos con esa variante vocal, “Cielo rojo” y “El Pastor”
Antes, presurosos, acudieron al camerino de la artista para saludarla y tomarse la foto tanto la secretaria de Cultura y las Artes, Patricia Martín Briceño, como el secretario de Turismo estatal, Darío Flota Ocampo, y familiares que los acompañaron.
En el escenario, Tania recordó cómo en sus inicios alternó como joven promesa con el maestro Armando Manzanero en un concierto, encuentro que tuvo sus frutos posteriormente en grabaciones y recitales a dúo.
La cantante fue recibida por el auditorio con calidez, afecto y el acompañamiento de algunas de las canciones que interpretó y que son parte del alma popular yucateca como “Yo sé que volverás”, “Adoro” y “Voy a apagar la luz” del propio Manzanero, y “Nunca” de Guty Cárdenas.
No faltó el tema “Gracias a la vida” que la chilena Violeta Parra compuso en forma paradójica hace exactamente seis décadas, un año antes de su suicidio, y que fuese himno de una generación que enfrentó las represiones dictatoriales lo mismo en Argentina y Chile, que en Brasil y Bolivia.
Aquello era un retorno a lo valioso del canto nuevo, pero también al romanticismo con Ángel caído y los temas de bolero ranchero de José Alfredo Jiménez que hicieron cantar a los asistentes con una gran dosis de nostalgia: “Amanecí en tus brazos” y “Un Mundo raro”, además de “Fallaste corazón” de Cuco Sánchez.
Y así siguieron temas también de Joaquín Sabina, Alberto Cortez y de otros autores que ha grabado en más de 50 discos de larga duración.
Con un “Gracias Mérida”, Tania Libertad y sus tres músicos Caridad Herrera, Heisy González y Juanchi Vázquez se despidieron y tomaron el autorretrato con el público yucateco que llenó las butacas del teatro del concierto organizado por la Secretaría de Cultura y las Artes con acceso gratuito.
(LectorMx)
