Mérida, Yucatán.- A pesar de su importancia cultural, la antigua ciudad de Ticimul permanece completamente olvidada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por lo que sus pirámides son frecuentemente saqueadas y los únicos visitantes que reciben son de los alrededores, algunos suben a la parte superior para consumir bebidas embriagantes.

Cerca de dos mil años de historia permanecen ocultas entre la selva baja caducifolia, la cual de manera acelerada se pierde debido a la sustracción constante por parte de lugareños, quienes han obtenido diversos objetos de cerámica, algunos de ellos en sus domicilios o vendidas a coleccionistas.

El sitio, de acuerdo con especialistas, data del Clásico Temprano (250-600 dC), con base en cerámica hallada, y está ubicado a ocho kilómetros al sur de Chichén Itzá, por lo que desde la parte superior del primero es visible El Observatorio, también conocido como El Caracol o Estructura 3C15.

Según pobladores, en numerosas ocasiones se solicitó intervención del Cento INAH-Yucatán, pues la situación se complica a causa de que algunos propietarios de terrenos utilizan piedras labradas como material de construcción.

Sin embargo, es notable el desinterés de la dependencia federal, ya que no acuden al sitio para constatar el delito cometido, por lo que cada vez aparecen más oquedades en las estructuras precolombinas.

Ante la desidia del INAH, un grupo de comunicadores acudió al lugar de los hechos para corroborar la situación. Allí se pudo detectar al menos unas 10 oquedades en el edificio principal.

En la cima de la pirámide también hay tiradas por doquier, latas y envases de cerveza, así como rocas grandes y pedazos de columnas, ambas usadas a manera de sillas.

El ascenso es difícil, debido a lo escarpado de los lados, pero el esfuerzo valió la pena, pues lo más interesante fue apreciar a distancia la bóveda de El Caracol de Chichén Itzá.

Ticimul –municipio de Chankom– aparece en el Atlas Arqueológico de Yucatán, en de rango III, catalogado como 16Q CT377778, cuyos estudios básicos estuvieron a cargo de Ralph Loveland Roys, mientras que las fotos y mapas fueron de Shattuck.

Hasta el momento no se han efectuado estudios en esta zona arqueológica, a pesar de su importancia y cercanía con la grandiosa Chichén Itzá.

(Didier Madera)