Por Jesús Mejía
Mérida, Yucatán.- En el sureste del país, en Yucatán, como en todo el mundo católico, se vive con intensidad y pasión el Viacrucis: Miles de personas concurren en las tradicionales procesiones de los barrios de Pacabtún, Los Reyes y Juan Pablo II, así como en la Catedral de San Ildefonso, en el corazón de Mérida.
Además de la capital yucateca, se suman también desde hace décadas oleadas de creyentes en torno de la figura de Cristo Redentor en los municipios de Acanceh y Baca, así como en Progreso, donde la comunidad mantiene arraigada la rememoración de la Pasión y Muerte de Jesús.
Si bien en Iztapalapa se efectúa el magno Viacrucis que congrega a más de dos millones de personas, por lo que la UNESCO lo declaró en diciembre de 2025 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en todo México desde Tijuana a Mérida, los católicos viven este día el momento culminante de la Semana Santa.
Lo mismo que los Encruzados (penitentes encapuchados) de Taxco, Guerrero, que en Michoacán y Estado de México, o en San Luis Potosí y Zacatecas con las Procesiones del Silencio, en Yucatán los residentes comparten con intensidad la tradición como una expresión de fe, identidad y cultura.
En la colonia de Pacabtún al oriente de Mérida, el joven Ángel Eduardo Puc Lozano representó el drama que dictan los Evangelios entre centenares de devotos, aunque también curiosos, que siguieron su lento andar con la cruz de 90 kilogramos a cuestas, del deportivo hasta la Parroquia de Cristo Rey.
Como cada año, centenares de personas se congregaron en el atrio del templo para presenciar la Crucifixión y los momentos postrer de la enunciación de las Siete Palabras.
En los municipios de Baca y Acanceh, distante a unos 30 kilómetros al oriente de Mérida, uno al norte y otro al sur, segmentos de la comunidad vivieron desde el pasado Domingo de Ramos la entrada de Jesús a Jerusalén y durante la semana los momentos bíblicos del Lavatorio, la Última Cena, la aprehensión y el Juicio ante Pilatos.
El arraigo de la tradición, lo mismo que la fe y la devoción por la figura de Cristo, se reflejó en el Viacrucis del municipio de Baca, donde Román Canul Cauich llevó a la espalda una cruz de poco más de 100 kilogramos, acompañado de decenas de personajes.
Canul Cauich tiene 29 años de edad y es contador público.
En Acanceh sus pobladores llevaron al cabo una de las tradiciones más emblemáticas de la región, alcanzando en este 2026 su 46 edición. Esta representación destacó por el sincretismo religioso realizado al pie de una pirámide maya, donde más de 150 actores locales escenificaron la Pasión de Cristo ante cientos de visitantes.
Juan Carlos Rivero Mukul llevó el pesado madero de unos 100 kilogramos desde la capilla de la Virgen de Guadalupe hasta la iglesia principal de la cabecera municipal, culminando con la Crucifixión cerca de la pirámide del Clásico Temprano, una expresión más del sincretismo cultural que caracteriza a México.
(LectorMx)
