Peto, Yucatán.- Lluvias por manchones o franjas, denominadas en lengua maya yucateco como Mamáanchák’, es lo que ha se observado en los últimos cuatro meses en la península de Yucatán, informó el colectivo Xok k’iin.

A este tipo de precipitaciones pluviales los ajmen (que asemejan a los sacerdotes, pero en sí, son los interlocutores entre los yuuntsilo’ob y los wíinik), que son los que se han dedicado a invocar a los cháakes, que son grandes señores portadores de la lluvia.

El equipo de xok k’iin, agrupación comunitaria que trabaja el sistema de pronósticos del estado del tiempo, de acuerdo con la perspectiva milpera en los últimos 21 años, vaticinó que para este 2026 será U ja’abil chak maamancháak yéetel moson iik’o’ob (Año entre lluvias irregulares e intensos vientos).

Entonces, de este pronóstico, al llamar U ja’abali chak, es en referencia no solo al color rojo, sino a las intensidades de los elementos que definen el estado del tiempo; pueden llover de forma torrencial, pero por manchones; la caída de granizo, que se asocia a nubes rojizas, pero habrá particularidades; a los vientos, tipo “moson íik”, como pequeños tornados capaces de derribar todo a su paso, incluso íiko’ob en rachas.

El maamancháak’ que no son nubes portadoras de lluvia y que sean de grandes extensiones, lo que muestra la gravedad del fenómeno, porque al aj men, lo clasifican como Cháak’ que no traen mucha lluvia, más viento y relámpagos. K’áanan k-ch’ake’ex saajkiti (debemos temerlas) por la peligrosidad de sus rayos y la escasez de lluvias o caen por manchones.

Para el colectivo, analizar cómo los hijos del mayab trabajan y conciben estos elementos de interés para conocer el estado del tiempo y cómo aplicarlo en la siembra y el manejo de las milpas, y en especial en estos tiempos de lluvias erráticas.

Maamancháak’ no significa que no llueva, sino que caen por manchones en una región específica, y que además, provoca graves irregularidades en la floración de los árboles melíferos.

Esto significa que, dependiendo a las lluvias, algunas plantas tendrán flores y néctar y de interés para los apicultores, mientras que otras, en lugar de flores, solo tendrán hojas.

El “mosón íik” son vientos clave para quemar las milpas durante los meses de marzo y mediados de mayo; mientras que durante la temporada lluviosa, sus efectos podrían ser devastadores, y que fueron los observados del año pasado, en donde al llover, se acompañó por vientos huracanados y en regiones muy puntuales; y este año, se espera que se agrave más.

Con estos elementos señalados, a la conclusión del colectivo se sumó lo observado durante el mes de enero; desde el amanecer, atardecer, incluso a ciertas horas de la noche, prevalecieron colores muy intensos tendientes de anaranjado a rojizos, y que para los antiguos mayas se relacionan al k’ankubul, concepto nada halagador para los milperos, incluso para las comunidades en general saben lo que significa para la salud, porque se relacionan con diarreas, vómitos y calenturas.

Y desde el monitoreo satelital se observó en estas regiones, desde esos días, a la fecha, la predominancia de las arenas provenientes del Sahara. Estas, de hecho, afectan el desarrollo de las nubes portadoras de lluvia; al final, provocan lluvias por manchones o maamancháak’.

Después del 10 de abril, los termómetros mostraron registros que indican esas oleadas de calor, y aunque hasta la fecha, las cigarras no “han cantado” en señal de la sequía; en cambio los bioindicadores, como las hormigas, los pájaros y algunos animales, mantienen un movimiento anormal, en referencia a las posibilidades de lluvia, aunque no sean uniformes.

Los bioindicadores en sí, no han fallado, solo evidencian esa anomalía regional.

En el año 2017, el colectivo Xook k’iin publicó la metodología para comprender cómo observar, registrar e interpretar los datos que colecta en referencia en cómo monitorear el estado del tiempo y los cuales son básicos para planear el manejo de la milpa, o en su caso, minimizar los daños que pudiesen impactar.

El pronóstico del colectivo con respecto al Xok k’iin, tiene claro, propiciar no solo la observación, los registros y aplicarlo en el terreno de la vida, sino cómo complementarlo con los datos que aporta la meteorología actual; lo que significa, estamos ante graves coyunturas para la producción de los alimentos, y lo peor, cada vez, la desconexión humana a la vida, en donde se observa una deforestación despiadada, sin considerar sus efectos colaterales; el mal uso del agua, en los monocultivos en donde aplica innumerables químicos que no solo afectan el suelo y la vida, a la par de esas granjas que continúan contaminando el manto freático y lo peor ante un sistema kárstico típico de los suelos de la península.

INICIO DE MAYO
Si bien con algunas lluvias tipo maamáanchák’ en varias regiones del mayab, el 3 de mayo, día de la Santa Cruz, predominó medio nublado con una tensa calma y mucho calor hasta altas horas de la madrugada. Al amanecer del día 4, alrededor de las 2:29 de la madrugada, los bioindicadores con señales evidenciaron esas posibilidades de lluvias, aunque por manchones. Así, la mañana transcurrió casi sin viento, calor y seminublado.

Registros de la tarde –noche del sábado 2 de mayo–, de la presencia de Yuum Cháak en tierras peninsulares, imágenes satelitales mostraron imágenes espectaculares de un “un gran manchón entre el estado de Yucatán y Quintana Roo; sin embargo, a pesar de las nubes rojizas, solo en algunos lados, cayó granizo, pero sí hicieron presencia vientos muy fuertes y lluvias dispersas.

Los reportes mencionaron la zona arqueológica de Chichén Itzá, inundaciones en Valladolid, lluvias intensas en Tizimín, Yaxcabá, Sotuta Chikindzonot, Tekax y Tzucacab.

En la región de Peto solo llovió por unos 20 minutos de forma intensa entre la comunidad de Xoy, y en la parte oeste de la cabecera municipal; en el caso del centro, hasta en la colonia de las 3 Cruces, la lluvia fue “chipi chipi” y decreció notablemente por el Campo Morelos.

En otras localidades del municipio, como San Mateo, Yaxcopil, Xpechil, y Kambul, y en otros municipios como Chumayel y Teabo, fueron lluvias moderadas.

En Quintana Roo, imágenes de inundaciones en la cabecera municipal de Felipe Carrillo Puerto, intensas en las localidades de Betania, Señor, San Luis, Dzulá, Chunhuhub y Pol Yuc.

En el municipio de Morelos las lluvias alcanzaron entre Sacalacá, Sabán, Dziuché, La Presumida y en la cabecera municipal.

Otras localidades cercanas a Bacalar como Nohbec y Petcacab solo cayó llovizna leve y en algunas localidades de Othón P. Blanco.

Se esperan que las lluvias para la siembra empiecen a mediados del mes de mayo y continúe en junio, y que a finales de este último mes, incluso efectos de un ciclón tropical.

(Colectivo Xok k’iin)