Jesús Mejía

Mérida, Yucatán.– La inflación, la pérdida del poder adquisitivo de las familias, el incremento en los costos de operación y la inseguridad representan los principales desafíos que enfrentan las tiendas de barrio y pequeños comercios del país, de acuerdo con una encuesta de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).

El estudio, realizado entre tres mil comerciantes de las 32 entidades del país, refleja un panorama de creciente presión para el sector, marcado por el encarecimiento de la canasta básica, la disminución del poder de compra de los consumidores y problemas de seguridad como robos hormiga, asaltos, cobro de piso y extorsiones.

De acuerdo con los resultados, el 57.5 por ciento de las tiendas registra una facturación mensual de hasta 20 mil pesos, mientras que el 42.5 por ciento supera ese monto. La disminución de las ventas figura entre las principales preocupaciones de los comerciantes, quienes además deben afrontar el aumento de sus costos operativos, mantener inventarios y sostener la economía de sus hogares.

En materia de inflación, el 91.3 por ciento de los encuestados señaló que sus proveedores incrementaron recientemente los precios de la mercancía. Como consecuencia, ocho de cada diez comerciantes aseguraron haber reducido parte de su margen de ganancia para evitar trasladar totalmente esos aumentos a los consumidores y conservar a su clientela.

Asimismo, el 89.4 por ciento considera que la inflación ha impactado con mayor fuerza a su negocio que hace un año. En los hechos, el pequeño comercio está absorbiendo parte de esos incrementos para amortiguar el efecto en el bolsillo de los consumidores.

La encuesta también revela cambios en los hábitos de compra. El 55.6 por ciento de los clientes realiza compras diarias de entre 50 y 100 pesos y siete de cada diez prioriza el precio sobre la marca al momento de elegir un producto. Entre los artículos que más han aumentado de precio destacan los refrescos, cigarros, botanas, embutidos, así como frutas y verduras.

En cuanto a los costos de operación, el 83.1 por ciento de los comerciantes identifica el servicio de electricidad como el gasto más elevado y difícil de cubrir. Además, el 70.5 por ciento considera que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) no ofrece condiciones fiscales justas para el sector.

La inseguridad también se mantiene como una preocupación constante. Cuatro de cada diez comerciantes la ubican por encima de problemas como la inflación y la corrupción. Respecto a la incidencia delictiva, el 30 por ciento reportó haber sido víctima de robo hormiga, el 10.7 por ciento de extorsión, el 7.1 por ciento de asaltos a mano armada y el 4.1 por ciento de cobro de piso, mientras que el 56.8 por ciento afirmó no haber sufrido ningún delito en lo que va del año.

Ante este panorama, los pequeños comerciantes demandan mayores condiciones de seguridad mediante operativos permanentes, acceso a créditos y esquemas de apoyo para el comercio de barrio, particularmente en las tarifas del servicio de energía eléctrica.

ANPEC señaló que los resultados del estudio “Pulso de la Tienda de Barrio 2026” reflejan a un pequeño comercio que continúa operando y sosteniendo a miles de familias, aunque cada vez enfrenta un entorno económico y de seguridad más complejo.

(LectorMx)