Jesús Mejía

Mérida, Yucatán.- En el bullicio del Centro Histórico, el colegio Educación y Patria se erige como testimonio vivo de una institución que ha persistido pese a restricciones oficiales, crisis económicas e incluso una pandemia, al celebrar 136 años de labor ininterrumpida en la formación de generaciones yucatecas.

Dulce María Trujillo González, coordinadora académica, destaca que este colegio, junto con el Teresiano, es de los más antiguos de Mérida.
Actualmente atiende a una matrícula de 600 alumnos, desde preescolar hasta preparatoria, con el respaldo de 80 docentes que sostienen el rigor académico y el humanismo como ejes formativos.

Fundada en 1890 por San José María Yermo y Parres, la institución nació con la misión de brindar instrucción académica y cristiana, siendo pionera en la educación de mujeres en la península de Yucatán.

A lo largo de más de un siglo, el plantel ha superado momentos críticos de la historia nacional, desde la Revolución Mexicana hasta las severas leyes anticlericales impulsadas durante los gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.

La coordinadora señaló que, durante la Guerra Cristera (1926–1929), las religiosas de la congregación Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, que dirige el colegio, mantuvieron su labor educativa en la clandestinidad, incluso cuando se les prohibió el uso del hábito.

“Nuestra vocación no se detuvo ante las prohibiciones anticlericales ni frente a las crisis sanitarias”, subrayó la profesora, al recalcar que esta congregación ha sido el motor espiritual de la institución.

En entrevista, también destacó que la labor de las Siervas trasciende Yucatán, pues el plantel forma parte de una red educativa y social con presencia en distintos países de América Latina, África y Europa.

Explicó que el modelo educativo actual prioriza el seguimiento personalizado y el acompañamiento psicológico del alumnado, integrando a las familias sin importar su conformación, bajo la premisa de que la formación en valores inicia en el hogar.

El humanismo en Educación y Patria, añadió, no responde a tendencias políticas ni a discursos coyunturales, sino a una mística de servicio que ha definido su identidad desde la fundación.

Pese a los desafíos del tiempo y las recientes crisis sanitarias, la escuela mantiene la visión de su fundador, canonizado por el papa Juan Pablo II, con un compromiso constante hacia los sectores más necesitados.

Finalmente, afirmó que Educación y Patria trasciende la enseñanza convencional, al consolidarse como un referente histórico y social que ha contribuido a formar a miles de ciudadanos bajo principios de servicio y excelencia académica.

Cumplir 136 años representa, dijo, un compromiso renovado con Yucatán, al demostrar que tradición y modernidad pueden convivir en la formación de generaciones sólidas en lo académico y en lo ético, como se reflejó en los recientes actos conmemorativos por este aniversario.