Por Juan Vázquez Montalvo

Mérida, Yucatán.- El peor y último gran huracán de intensidad mayor para Yucatán, que causó muchos daños materiales y muertes, cumplió este lunes 23 años de su llegada e impacto.

‘Isidoro” (22 de septiembre de 2002), equivalió a la afectación de tres huracanes por sus 36 horas de presencia superando a lo hecho por “Gilberto” en ese mismo mes de 1988.

“Isidoro” nos sorprendió un domingo ya que no se esperaba que nos afectara directamente; los modelos de predicción nunca indicaron con tiempo que venía a Yucatán.

En su desplazamiento era tan errático que desde que su aproximación mostraba ese movimiento en zig zag y al final nos sorprendió a todo Yucatán.

El meteoro ingresó de lleno al mediodía por Telchac Puerto.

Haremos una narrativa desde que nació, su avance y comportamiento:
Fue el noveno ciclón tropical de la temporada del año 2002 con nombre y el segundo huracán de la misma temporada; alcanzó la categoría III de la escala Saffir-Simpson con vientos sostenidos de 225 kilómetros por hora antes de ingresar a la costa yucateca.

Su evolución comenzó a partir la depresión tropical Número 10 que se formó el 14 de septiembre en el mar Caribe; luego subió a tormenta tropical cerca de la Isla de Jamaica el día 18 de septiembre y al día siguiente se convirtió en huracán categoría I al suroeste de la isla de Cuba.

Con categoría II se ubicó al sur del occidente de Cuba y el día 21 de septiembre cuando cruzaba el canal de Yucatán escaló a III.

La tarde y noche de ese sábado, el fenómeno natural sorprendió a los meteorólogos ya que dio un cambio de su ruta al noroeste franco que la llevaba hacia aguas del este del golfo de México y giró repentinamente hacia el oeste, lo cual lo empujó muy cerca de la costa norte de la península de Yucatán.

Al mediodía del domingo 22 de septiembre una vaguada sobre el oeste del golfo de México obligó al ciclón a girar hacia el suroeste ingresando a tierra yucateca por inmediaciones de Telchac Puerto con intensidad de nivel III Saffir Simpson.

Los vientos sostenidos de 205 kilómetros por hora y rachas de 260 se agravaron por su movimiento “muy lento”.

Alrededor de las 17:00 horas, el huracán golpeó la parte este de Mérida cuando ya era categoría II, con vientos sostenidos de 175 kilómetros por hora y rachas de hasta 219, medidas por la estación de Facultad de Ingeniería UADY al norte de la ciudad.

Al amanecer, “Isidoro” tocó el sur de Yucatán: se estacionó y arrojó lluvias severas y ráfagas de aire. Durante la mañana del lunes 23 de septiembre se degradó a categoría y posteriormente a eso del mediodía bajó a tormenta tropical.

Por la tarde, “Isidoro” empezó a moverse y tomó rumbo al norte y noroeste pasando en las primeras horas de la madrugada del día martes 24 por el oeste de la ciudad de Mérida camino de nuevo al golfo de México.

Casi al amanecer del día 24, el ciclón entró otra vez al mar por un punto entre los puertos de Chuburná y Sisal.

Estuvo 36 horas en territorio de Yucatán, suficiente para la destrucción de la zona con más infraestructura económica, agrícola, avícola, pecuaria, ganadera del estado.

Los daños (en al menos 80 municipios) superaron por mucho a los ocasionados por “Gilberto” 14 años antes.

En la población yucateca hubo exceso de confianza, porque aunque sabían de la amenaza no interrumpieron el paseo dominical.

La expresión de esa época: “si sobrevivimos al huracán del siglo (Gilberto) qué más nos puede hacer un poco de agua y viento”.

Lógicamente el precio fue caro, muchos pasaron el huracán en las plazas comerciales, casas de amigos y de parientes.

Isidoro nos graduó a la fuerza en medidas contra huracanes, de lo que no se debe de hacer y a partir de ese momento ningún yucateco deberá ser sorprendido de nuevo por un fenómeno de esa magnitud.

Fue en verdad una lección muy dura, porque también la población no hizo los preparativos previos, todo fue a la carrera horas antes de la afectación y cabe recalcar que también se aprendió que los huracanes no tienen palabra de honor y pensar que siempre hay que prepararse para lo peor esperando lo mejor.

(LectorMx)