Pisté, Yucatán.- El cerco federal y estatal en la antigua entrada a Chichén Itzá no pudo contener a trabajadores independientes, prestadores de servicios y pobladores de la comunidad de Pisté.
Con presencia masiva, los habitantes desoyeron el aviso oficial de cierre de la zona arqueológica y permitieron el paso libre, gratuito, de visitantes.
En el horario habitual de apertura, gente de la comisaría en cuyo territorio se encuentran los principales vestigios mayas increparon a elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y de la Guardia Nacional (GN) por las restricciones en el acceso de siempre, vía el parador de Cultur.
Los momentos de tensión escalaron cuando apareció el primer autobús proveniente del caribe mexicano y los manifestantes decidieron que los viajeros entrarían sin cobro de cuota.
Pese al riesgo de violencia, la actitud pacífica predominó, los ánimos se contuvieron y la ríspida situación no subió.
Turistas extranjeros pudieron caminar y llegar hasta la pirámide de Kukulcán y otros atractivos del sitio prehispánico.
Fue notoria la ausencia de custodios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), retirados a sus domicilios por órdenes superiores.
Por ello, responsabilizaron a la directora de la Zona Arqueológica y del Gran Museo de Chichén Itzá, Guadalupe Espinosa Rodríguez, por posibles afectaciones en el interior del milenario asentamiento.
El Centro de Atención a Visitantes (CATVI) permanece bloqueado y sin tránsito por ahora.

(LectorMx)
