Pisté, Yucatán.- Una caravana de ciudadanos que exigió la reapertura inmediata de Chichén Itzá terminó con plantón y denuncia de presuntas anomalías en el programa de apoyos gubernamentales para quienes aceptaron la reubicación al Centro de Atención a Visitantes (CATVI).
Un trabajador independiente que durante nueve años, según dijo, laboró para la lideresa de artesanos oficialistas, Silvia Cime Mex, reveló que fue inscrito en la lista para recibir 10 mil pesos, pero al final la mencionada solo le entregó mil pesos y se quedó con lo restante.
Comentó que esa situación ocurrió a pesar de que explicó a la dirigente que tiene un hijo con enfermedad grave y que requiere cirugía que cuesta de 60 a 70 mil pesos.
El afectado –cuyo nombre se mantiene bajo reserva– ofreció los detalles en el campamento de la protesta que el entronque carretera 180 con camino CATVI y estación Tren Maya.
De acuerdo con otros de los compañeros del quejoso, unos ocho empleados de “doña Silvia” habrían sido inscritos para recibir la ayuda del gobierno del estado.
La irregularidad provocó reacciones de indignación y de solidaridad con el ahora ex trabajador de Cime Mex, quien encabeza al grupo que aceptó cambiarse al nuevo mercado de artesanías junto al CATVI.
Mientras tanto, este martes se cumplieron ocho días del cierre unilateral del sitio prehispánico.
Aunque la noche previa y la mañana de hoy se propaló un supuesto arreglo y la inminente reactivación de Chichén Itzá, la realidad mostró cosa distinta. No hay acuerdos.
La postura del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de disponer sólo el acceso vía CATVI y la clausura de la entrada por el parador turístico de Cultur mantiene entrampadas las negociaciones.
El director nacional del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, y el titular del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur), David Escalante Lombard, dieron conferencia de prensa, sin novedad alguna sobre la situación de Chichén Itzá.
Reiteraron que no habrá desalojo de artesanos, mujeres y hombres, que se encuentren en el censo 2025 entregado al INAH.
Tampoco se permitirá el ingreso de nuevas personas artesanas ni de nuevos vendedores al sitio arqueológico, y que se respetarán los espacios de quienes han tomado la decisión de trasladarse al CATVI.
INAH y Cultur “reacomodarán” dentro de la zona arqueológica a las artesanas y artesanos que así lo deseen y que actualmente se encuentran entre el antiguo acceso y la placa de la Unesco.
(LectorMx)
