Mérida, Yucatán.- La contaminación ambiental generada por las cementeras, caleras, sascaberas, concreteras, criberas y sitios de extracción de material de construcción es un factor determinante para las enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, advirtió el secretario general de la Asociación Maya Peninsular, Raúl Quiroz Moo.
Con base en un trabajo de la especialista del Centro de investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), María de los Ángeles Andrade Oliva, afirmó que los más afectados son los pobladores de Umán, así como los de Flamboyanes, comisaría de Progreso, así como familias de colonias, fraccionamientos y unidades habitacionales del norte de Mérida.
Refirió que llevan más de cinco años pidiendo a las autoridades una pronta solución para evitar problemas de salud por emisión de micropartículas, y hasta el momento es nula la respuesta.
Los daños se ven principalmente en los niños y senescentes, principalmente durante la temporada invernal, a consecuencia de los frentes fríos, los cuales impulsan las micropartículas, acotó.
El entrevistado aseguró que la mala calidad de aire provoca una alteración en la producción de la dopamina, hormona liberada por el hipotálamo que influye directamente en el comportamiento, la actividad motora y la motivación, etc.
En su opinión la exposición constante de material particulado suspendido en el aire también tiene implicaciones sociales y económicas importantes, quizá una de las más relevantes es que constituye la principal causa ambiental de muertes prematuras.
Incluso, se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades neurológicas que involucran el estado de ánimo y el control de la conducta motora, como la enfermedad de Parkinson, la depresión, el autismo y la ansiedad, donde la transmisión dopaminérgica se ve alterada.
Quiroz Moo reprobó la actitud de jueces y magistrados de apostar a favor de los empresarios, por lo que la ciudadanía queda sin el amparo de la Ley, tal como ocurre con las macrogranjas de Kekén y las cementeras.
Por si faltara, alertó que la situación se complicará en breve, debido a que en el Polígono Industrial de Progreso se instalarán tres cementeras, de las cuales la Planta de Molienda de Cementos Fortaleza ya está en funcionamiento.
Las cementeras y caleras arrojan micropartículas sobre numerosas poblaciones ubicadas a varios kilómetros a la redonda, mientras que las sascaberas y granjas tienen impactos negativos al frágil manto freático, subrayó.
(LectorMx)