Por Adela Mac Swiney González

Gijón, España.- El hallazgo en México de la llamada “maleta mexicana”, el archivo de más de cuatro mil negativos de la Guerra Civil española atribuida a Gerda Taro, Robert Capa y David Seymour “Chim”, permitió ampliar de forma decisiva el conocimiento sobre la obra de estos fotógrafos y abrir nuevas líneas de investigación.

Ese descubrimiento es uno de los pilares sobre los que se sustenta “Gerda Taro. Fotógrafa de la guerra de España”, el nuevo libro sobre ella del periodista y escritor español Fernando Olmeda, que se presentó en la XXXIX edición de la Semana de Novela Negra de Gijón.

“La maleta mexicana que se descubre en México cambia por completo el conocimiento del legado fotográfico de Capa, de Taro y de otros fotoperiodistas”, explicó Olmeda en el marco de la cita literaria y añadió que esta nueva obra reúne y actualiza las investigaciones desarrolladas desde aquel hallazgo y profundiza especialmente en la figura de la fotógrafa alemana.

Olmeda, que ya había publicado una biografía de Gerda Taro en 2007, aclaró que esta vez no pretendía volver sobre su vida, sino ofrecer un relato diferente. “Lo principal es que es un libro de viaje en el que acompaño a los lectores y a las lectoras a los lugares que ella fotografió durante los doce meses que estuvo en España, es un libro de no ficción, pero tampoco es una biografía”, explicó.

El eje de la obra es reivindicar a Gerda Taro como una profesional con identidad propia, lejos de la imagen que durante décadas la redujo a ser la compañera sentimental de Robert Capa. “El objetivo del libro es poner en valor y reivindicar su figura como mujer que logró ocupar un espacio propio en un mundo de hombres”, afirmó.

Para subrayar esa intención, Olmeda explicó incluso una decisión narrativa: “siempre digo: Taro y Capa llegan a Toledo, Taro y Capa llegan a Córdoba; ella va por delante y ella es la protagonista del libro”.

Durante la presentación recordó que Gerda Taro ocupa un lugar único en la historia del fotoperiodismo, al ser considerada “la primera reportera gráfica fallecida en un frente de combate”, en un conflicto que transformó para siempre la fotografía de guerra. Según el autor, fue en la Guerra Civil española donde las cámaras ligeras como las Leica permitieron acercar por primera vez al público tanto el combate como sus consecuencias sobre la población civil.

Olmeda enmarcó el libro dentro de una trayectoria dedicada a la memoria democrática y a la recuperación de personajes olvidados por la historia oficial. En ese sentido, defendió una forma de narrar el pasado que no sea indiferente ante los hechos históricos y que contribuya a “llenar las lagunas que la historia oficial dejó por silencios o por miedos”.

El periodista estableció además un paralelismo entre los corresponsales que documentaron la Guerra Civil española y quienes hoy cubren conflictos como los de Ucrania o Gaza. A su juicio, existe una diferencia fundamental: mientras entonces el principal obstáculo era la censura, “ahora mismo los periodistas con un chaleco que pone ‘Press’ son objetivos militares”.

Sobre los desafíos que enfrenta el fotoperiodismo, consideró que la inteligencia artificial representa un nuevo reto, aunque defendió que “la honestidad”, “la mirada” y la empatía” de los fotógrafos siguen siendo insustituibles.

Como conclusión, Olmeda resumió la evolución de la imagen de Gerda Taro tras casi dos décadas de nuevas investigaciones: “Ella era una mujer comprometida, autoexigente, idealista, libre y que no quería vivir necesariamente a la sombra de Capa”, sostuvo.

(LectorMx)