Mérida, Yucatán.- El reconocido intérprete de salsa y música tropical, Antonio Camargo Carrasco, mejor conocido como Tony Camargo, de 92 años de edad, dijo haber recibido el Año Nuevo sin más compañía que con las almas de su difunta esposa Lupita González, las de sus padres Manuel Camargo y Guadalupe Carrasco, y las de sus hermanos.
Pese a que su conocido tema “Año viejo” amenizó muchas fiestas familiares, no se queja de haber recibido el 2019 en la soledad de su casa en Mérida, donde radica desde hace tres décadas. Al contrario, deseó a todos salud y riqueza para que puedan ayudar a los más pobres.
Lejos de albergar sentimientos de nostalgia por el pasado, en el que alternó con grandes figuras como Dámaso Pérez Prado, Benny Moré y Celia Cruz, el intérprete de “Año Viejo” señala que hay que vivir y gozar el presente, lo que nos toca vivir.
Se le pregunta si todo tiempo pasado fue mejor, pero Tony, el hombre nacido en Jalisco radicado en Mérida, no se estanca en la amargura y señala que todas las etapas tienen lo bueno y en la actualidad hay que disfrutar lo que hay, sobre todo a la familia, las personas que saludan, con las que hay amistades.
Surgido de los ambientes de una época en que México bailaba en legendarios salones de la capital como “El Capri” y “Los Ángeles”, Tony Camargo afirma que musicalmente los gustos han evolucionado y ahora se cantan y bailan nuevas cosas y hay que aceptarlas.
La trayectoria del cantante data desde 1942 y abarca programas de radio, televisión, cine, teatro, escenarios de diversa índole, giras nacionales y cientos de grabaciones a lado de Agustín Lara, María Victoria, Los Diamantes, José Alfredo Jiménez, las orquestas de Dámaso Pérez Prado, Chucho Rodríguez, y de Pablo Beltrán Ruiz, compositor de ¿Quién será la que me quiere a mí?.
“Yo le agradezco a Dios y a las almas de Celia Cruz, de Ramón Márquez y de tantos otros con los que trabajé y ya no están, que me acompañen”, recalca este hombre que en cada entrevista muestra que es inmune a la amargura y al pesimismo.
Se le cuestiona si la gente no ha sido injusta con él por sólo preferir el “Año viejo” del compositor Crescencio Salcedo, tema que conoció en un viaje que hizo a Venezuela hace 65 años y por contar con cerca de un centenar de canciones, muchas de las cuales fueron también éxitos en su tiempo.
De nueva cuenta, Camargo evita caer en la trampa al afirmar que el gusto popular, “gracias a Dios” se orientó hacia el “Año viejo”, un tema que siempre piden y cantan, lo cual, dijo, ha sido un privilegio y una gran oportunidad en la vida.
Refiere que en sus presentaciones con la Orquesta del Ayuntamiento de Mérida retoma temas como “Hay un hombre aparecido”, “La pastora”, “La engañadora”, “El gallo tuerto”, “Chinhuenhuenchona” y otras, aunque reconoce que siempre le vuelven a pedir la misma y no se enoja por ello.
Quien habla con Tony Camarco se da cuenta que es un hombre agradecido con la vida, con quienes le hablan por teléfono a su casa, le saludan en la calle y con quienes le piden que interprete sus canciones, aunque sea el tema y el estribillo de siempre.
Y reiteró su deseo de que en todo el mundo tenga mucha salud y sea rico para ayudar a los más pobres y a toda esa gente a la que podamos ayudar. “Y a gozar de la vida”, recalcó el intérprete salsero y tropicalero.
El nonagenario grabó tres discos de larga duración: “El año viejo”, “Calor de arena” y “Más”, ha hecho cantar y bailar a varias generaciones con temas como “El negrito del Batey”, “Partido por la mitad”, “Playa blanca”, “Mi cafetal”, “Bandolera”, “El gitano señorón”, “La llorona”, “Pepe el manotas” y “Vamo a Cuba”, entre muchos otros.
Foto: El Porvenir
(Jesús Mejía)