Por Adela Mac Swiney González
Madrid, España.- La basura que se acumula en las playas o en la superficie de ellas en Europa supone únicamente el uno por ciento del total del plástico que se vierte a los océanos, mientras que el 99 por ciento restante acaba a cientos de metros de profundidad y pone en peligro zonas de alto valor biológico, como montañas, cañones y escarpes.
La organización conservacionista Oceana publicó un informe sobre los desastrosos efectos del plástico para los fondos marinos de Europa y el Mediterráneo, acompañado de fotos de sus expediciones, parte de ellas inéditas.
La directora de la campaña de Plásticos de Oceana en Europa, Natividad Sánchez, explicó que “con este estudio pretendemos concienciar sobre la realidad invisible de los grandes fondos marinos, que acaban albergando la mayoría de los plásticos que se vierten al océano”.
Apuntó que medidas como la limpieza de playas y la recogida de residuos en la superficie marina son muy necesarias, pero totalmente insuficientes si lo que se quiere es atajar de raíz el problema de los plásticos en el océano. “Es imprescindible disminuir la fabricación de plásticos de un solo uso y que la legislación elimine los más dañinos”, añadió.
Los fondos marinos destacan por su elevada biodiversidad y por ser puntos estratégicos de alimentación y reproducción para especies emblemáticas como corales, cetáceos y tiburones.
La orografía submarina, sin embargo, actúa como lugar de paso de la basura plástica, que con la ayuda de las corrientes acaba almacenada en las profundidades creando vertederos de grandes dimensiones debajo del mar. Además, debido a las bajas temperaturas y a la falta de luz, la degradación de estos residuos es más lenta que en aguas superficiales, de modo que los plásticos quedan intactos durante siglos.
El director de Expediciones de Oceana en Europa, Ricardo Aguilar, apuntó que “los fondos marinos son los grandes olvidados en la gobernanza de los océanos y en apenas unos años, oasis de vida como montañas submarinas, cañones y escarpes se están convirtiendo en vertederos”.
Anotó que el caso de los mares semicerrados es muy preocupante y en especial el del Mediterráneo, por la presión humana que sufre y por la gran profundidad que alcanzan sus aguas.
En esta línea, Oceana propone una serie de recomendaciones como crear mapas de zonas de riesgo para identificar lugares susceptibles a la acumulación de basuras marinas.
También, avanzar en la investigación de protocolos de retirada los plásticos para saber cómo se podría hacer sin dañar a especies frágiles, así como sustituir los plásticos de un solo uso por ateriales reutilizables, prohibir las anillas de plástico de los packs de bebidas y acabar con el tema de soltar globos, ya que constituyen la principal causa de muerte por ingestión de plástico para muchas especies, por asfixia y por inanición
Otras acciones son reimplantar el sistema de envases retornables para que en 2025 un mínimo del 70 por ciento de los envases de un solo uso sean reutilizables y establecer un impuesto a los plásticos de un solo uso como vasos, recipientes de alimentos, envoltorios, toallitas húmedas y globos.
Oceana hizo hincapié en que la vulnerabilidad de los paisajes submarinos hace que se vean muy afectados por el impacto de los plásticos y de hecho, el coste ambiental de estos daños, en comparación con el bajo precio del plástico es incalculable, ya que una vez afectados los ecosistemas de profundidad tardarán siglos en recuperarse.