Ciudad de México.- Con la exigencia de proteger el acuífero maya como asunto de seguridad nacional, integrantes de la organización #SélvameDelTren llegaron la sede del Gobierno de México.

A las puertas de Palacio Nacional, los manifestantes expusieron evidencias del impacto nocivo de la construcción del Tren Maya en el subsuelo del caribe mexicano.

“Hoy hay una suspensión definitiva que no se está cumpliendo, eso está generando desacato…”, denunció la activista Gemma Santana.

Las protestas se reavivaron a partir de que se documentó con video y fotografías la siembra de tubos metálicos oxidados desde donde se vierten grandes cantidades de cemento para el “colado” de los pilotes.

“Ya la zona de la selva parece un basurero; está como una cicatriz y abajo se está contaminando, repito, el agua más virgen, el agua más pura de todo el país en plena crisis hídrica”, describió.

Los ambientalistas, minimizados en sus planteamientos por las instancias oficiales, llevaron trozos de piedra caliza (que era parte del techo de un acuífero) y de la raíz de un enorme árbol derribado en la ruta del ferrocarril.

Los asistentes demandaron alto a las obras en el Tramo 5 Sur (entre Playa del Carmen y Tulum), ya que existe una orden judicial para ello y no se respeta.

También solicitaron se paralicen los trabajos en los tramos 6 y 7, de Tulum a Chetumal y de ahí a Escárcega, Campeche.

“El impacto de esta obra se advirtió y no quisieron escucharnos”, reprochó José Urbina, buzo y defensor de la biodiversidad en Quintana Roo.

“Decidimos traer una pequeña muestra de lo destruido…”, sostuvo.

Las afectaciones en la superficie y debajo del suelo, aseguraron, alcanzan a cenotes, cavernas y ríos subterráneos que están siendo contaminados.

(LectorMx)