Por Adela Mac Swiney González

Málaga, España.– La edición 29 del Festival de Cine de Málaga dio comiendo la víspera, con una programación que acogerá 263 audiovisuales entre todas sus secciones (largometrajes de ficción, documentales, cortometrajes, series de TV, etc) y una gran variedad de contenidos y actividades paralelas para todos los públicos. 10 películas de Latinoamérica compiten en Sección Oficial y cuatro de ellas son mexicanas.

Asimismo, el certamen malagueño se convertirá de nuevo en punto de encuentro del audiovisual en español en su consolidada área de Industria MAFIZ. Todo ello, bajo el lema ‘La cultura es encuentro y Málaga, el mejor momento’.

El festival comenzó con una gala de inauguración presentada por la actriz española Kira Miró en la que se presentó al jurado de Largometrajes de la Sección Oficial, integrado por la directora del Festival Internacional de Cine de Morelia, México, Daniela Michel; el escritor y guionista peruano Santiago Roncagliolo; la actriz Loreto Mauleón; la directora Belén Funes; el actor y director Gastón Pauls, y la escritora Rosa Montero.

La ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y presidenta del jurado, la cineasta Jaione Camborda, dirigió unas palabras al público antes de que se ofreciera un avance de los contenidos y secciones de esta edición: “desde el jurado estamos muy ilusionadas de formar parte de esta edición de un festival tan importante como el de Málaga, asumimos esta responsabilidad desde el respeto, el compromiso y el amor por el cine y en un mundo tan convulso y a veces tan embrutecido, esperamos poder vislumbrar en la pantalla algo de luz”.

México tiene cuatro películas en Sección Oficial: “Juana”, el primer largometraje como director de Daniel Giménez Cacho; “Ángeles”, de Paula Markovitch; “El guardián”, de Nuria Ibáñez y “El jardín que soñamos”, de Joaquín del Paso.

Tras comenzar el certamen, el director chileno Juan Pablo Sallato presentó el largometraje “Hangar Rojo”, un drama histórico que relata el golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973, con el que pretende construir memoria, romper prejuicios y evitar que vuelva a repetirse.

Basada en el libro “Disparen a la bandada”, de Fernando Villagrán, la película se inspira en la historia real del capitán Jorge Silva, interpretado por Zárate, quien recibe la orden de transformar la Escuela de Aviación donde enseña a jóvenes cadetes en un centro de detención y tortura.

La imagen del libro en la que su autor representa su periplo hacia el Palacio de la Moneda justo después de que se perpetrarse el Golpe Militar supuso la inspiración a Sallato para que el largometraje fuese rodado en blanco y negro, los colores que representaban metafóricamente la realidad del país.

El director explicó que quería centrarse en un personaje como Silva por tratarse de un puesto militar intermedio, ya que no le interesaban los altos cargos, sino retratar el dilema, la presión y el miedo de quienes se sentían coaccionados por un sistema jerarquizado. El guion surgió de la necesidad de contar una historia compleja y compuesta de múltiples capas.

Por otro lado, Zárate ha explicado que evitó construir a su personaje como un héroe, y apostó por recrear a un ser empático y muy humano. Para ello se ha inspirado en personajes literarios como Hamlet. Los actores Boris Quercia, Marcial Tagle, Catalina Stuardo y Arón Hernández le acompañan en el reparto. Sallato también ha manifestado que para él ha sido clave que los personajes estén muy construidos y definidos para contribuir a transmitir máxima veracidad.

Tras su estreno mundial en la sección Perspectives de la Berlinale, ahora compite en la Sección Oficial del Festival de Málaga junto a otros 21 largometrajes españoles e iberoamericanos.

(LectorMx)